miércoles, 12 de diciembre de 2012

Lunes y Frivolidad (5).-



Ando con nostalgia. Y Belén. He conseguido verla de refilón; tiene la cara demacrada, está ojerosa y marchita como si viniera de una fiesta del jalouin, y tiene raíces negras en el cabello rubio oxigenado. Un poco esperpéntica, sí. Y melancólica, también. Es el precipicio del lunes, que empieza cuando acaba la farra, es decir el domingo a media tarde. Los domingos son una prolongación del sábado y el inicio del lunes. No existe el domingo como tal, salvo que ustedes vayan a misa y coman pollo asado en la casa de su cuñada.
Creo que todos somos igual de básicos los lunes. Iguales. Antes éramos guays y ahora nos da miedo lo desconocido. Por mucho que Monica Bellucci esté viva y hayan existido los gladiadores, es una gran verdad eso de que estamos hechos de la misma pasta. De la costilla, del barro, de la biología, de la metafísica o de la generación espontánea; jugando a la vida que nos vamos inventando. Y el lunes nos equipara, al sol o al metro. Es el mecanismo de funcionamiento de una ciudad, dice la burocracia. 
Sé perfectamente lo que está pensando Belén a las ocho y media de la mañana porque está pensando lo mismo que yo. La nostalgia. Me pongo estupendo, incluso ridículo a mis cuarenta por  el flash-back de un bote de Nenuco,  el recuerdo de un verano largo, un viaje en el seat 1430 de papá, unos abuelos muertos y una playa inmensa, llena de niños especiales, que están muertos, y somos nosotros. Después de decir estas cosas debería suicidarme, pero todavía hay muchas personas y cosas que me gustan demasiado.
Vale, y luego nos viene el Génesis con éstas: polvo eres y en polvo te convertirás. Y me acuden dos consideraciones, primero que todos hemos nacido de un buen polvo, y segundo, y hablando de partículas, tengo cierta esperanza de que si la muerte tiene el sentido inédito de nuestra existencia, igual no somos briznas en el espacio. O sí, maldita sea, pero al menos déjenme por un momento creer en las transmigración espiritual. O bien recordemos a Barrie cuando escribía que un hada moría por cada persona que aseguraba no creer en ellas. Vale, pues yo creo en las hadas.
Deseo la frivolidad como droga en vena. 

6 comentarios:

  1. Cada lunes palmas un poco... Unos más que otros. (me refiero a los lunes...)

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    1. Frívolo, be frivolous, y no te acuerdas ni de que estás palmando. Abz, mi amigo

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  2. Bueno, Javier, sigue ...marta b

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    1. A ver si no me bifurco o me estampó, un beso Marta

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  3. Hace ya unos buenos años que los fines de semana comienzan en jueves y se prolongan con los síndromes de inicio hasta el martes; por lo tanto queda lo laboral reducido a tres días, el lunes es una transición a la muerte -cada día un poco más cerca- que se mete entre el hígado de muchos y por entre los pelos tintados o decolorado de muchas a las que invade el cerebro...
    Un día, recuerdo lo que me dijo aquel amigo, hoy en un centro "ombre" de desintoxicación, cuando se vistió aquel chándal lila y violeta: "Me vi envuelto en una bruma constante, me creí el rey del cielo y sentí por un instante serme el astro del pop; giré la gorra ciento ochenta y me puse a canturrear escupiendo una salmodia infernal que más se parecía a las cantigas de una vieja rural que una canción de ciudad"
    Desde hace años intenta levantar cabeza y sus mejillas aun acusan la ausencia de grasa que lo delata como aquel que se jactaba de controlar lo que hacía.
    Me gusta lo del pollo asado, es un buen recurso fácil al horno con patatas, rodajas de tomate, cebolla en aros grandes, cebolla de la tierra y pimientos verdes y rojos. Una carne, chuletón, tampoco le hago ascos y si por delante me pones cualquier cocido o potaje regional entran bien y me caen fenomenal.
    Breves saludos amigo Javier.
    Deica.

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    1. Por un lado, qué hambre a estas horas, mira tú que hoy me iría con este día al cocido madrileño. Por otra y con más tristeza, el yo controlo es un clásico, desgracidamente mucho no se controlaba, era la heroína la que decía yo controlo. abz

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