miércoles, 13 de abril de 2011

Gente de Mal Comer.-




Llevo dos o tres días comiendo de puta pena, ensalada de espinacas y manzana, espárragos a la plancha, zanahoria cruda,  aceita de oliva y lechuga,  alimentos demasiado saludables y buenos camaradas del estómago, de esos que anunciaba Torreiglesias en la tele, esos programas rellenos con el público de los hogares de pensionista, tipo Saber Vivir, es decir, vivir mucho pero con mala leche. Vivir jodido, muchos años, hacer gimnasia y comer hierba. Uff, qué desgracia. Qué fatalidad para los judíos, los musulmanes y los vegetarianos, por ejemplo. A mí una vez me entraron ganas de suicidarme en Púshkar, ciudad del Rajastán de peregrinación musulmana, donde me fue imposible encontrar una Kingfisher de litro, y me tuve que beber una gaseosa para empujar un chicken tikka massala. Estuve toda la comida jodido, y no me cabe duda de que aquel camarero de Alá se percató y fue mutuo nuestro rechazo. Qué cosas tiene este Mahoma, quién le daría esa maldita idea de fundar el Islam. Con la felicidad que me ha dado a mí el cerdo y el vino. Qué ventura frente a un lechón y una copa de buen vino, qué emociones hemos atesorado. ¿Y los judíos? Maniáticos hasta el delito. Qué gente. Maldito Levítico. De animales terrestres, solo comerán aquellos de pezuña partida, hendida en mitades y rumiantes, es decir, la liebre no porque pese a ser rumiante no tiene la pezuña partida; ni el cerdo pues aunque tiene la pezuña partida hendida en mitades, no rumia. La madre que los parió. Vivir toda una vida sin el cerdo. Qué desgracia. De los bichos de agua, solo comen aquellos que tienen escamas y aleta. Y todo reptil o animal acuático de los de mar o río que no tenga escamas y aletas tenedlo por inmundo, no lo comáis. Literalidad levítica. Está claro, unos anormales del carajo. ¿Y qué me decís de los vegetarianos? Chúpate el carácter de un vegetariano, porque yo he conocido unos cuantos para darles de comer aparte. Sí, vale que las alcachofas y las coles les hacen estar buenos, y buenas, que según una amiga mía son buenos en la cama, pero has de abandonar nada más follar. Finiquitar el polvo y tomar la puerta. ¿Porqué? Porque la estética tibetana te acabará quemando, por su afición a decir la última palabra y esa propensión a discutir por cualquier paranoia de una plaga de mosquitos, o a decirte a la cara que no tienes ni puta idea de nada porque no conoces un director de cine polaco, un tal Zanussi, que hace cine de montaña, sol y lunas menguantes. Un vegetariano siempre tiene postas en el cargador.
En fin, que yo tampoco quiero que pongan a las focas en fila para asesinarlas y nutrir Occidente de abrigos de piel, no, no lo quiero, pero no soy un radical que determina la vida en función de un Dios o de una neurosis macrobiótica. Que llegue ya el maldito viernes, por favor, para empezar a comer en condiciones. Secreto ibérico y vino, cerveza y gambas. Comida normal.

lunes, 11 de abril de 2011

Antonio Vega: El Amante de la Muerte.-





Los domingos me levanto con Spotify, y recorro un poco de mundo a través de las posibilidades que nos brinda esa gran aplicación. Escuché tres o cuatro veces Love You ´Till The End, la prodigiosa versión de The Pogues, unas cuantas nostalgias de Brenda Lee y Van Morrison, el prodigioso piano de Eddie Palmieri, las últimas recomendaciones de mis amigos, es decir Mate of State, y The School, y como siempre, y por muchas veces, la interpretación de IL Cielo In Una Stanza, de Mike Patton.  Y con las nubes volando vagamente por una habitación se me presentó el fantasma de Antonio Vega, y me quedé un rato con él. Y con sus cosas, y con la tristeza y la verdad, que vienen a ser lo mismo. Me habría producido cierto desasosiego sentarme delante de él, un miedo de niño, un horror absolutamente de pena, y no tanto por su fragilidad y ese aspecto de muñeco de hilos, sino por su mirada profunda y aterrada, esos ojos frustrados, hundidos en la eterna insatisfacción, y por su pelo desordenado y trágico. Y tratándose de un genio que llevaba mucho tiempo muriéndose, pensé en la capacidad de resistencia del hombre, en esa gente que se agarra a la vida aunque penda su existencia de un miserable hilo, en esa gente que se levanta por las mañanas sin saber muy bien para qué, y en que todo se sostiene en un instinto salvaje del ser humano para quedarse lo máximo posible aquí antes de buscar las tablas.  Y a Antonio Vega lo venían matando desde 1992, como si fuera amante de la muerte y novio de aquellos demonios que le fueron consumiendo a fuego lento. Un atardecer abatido que renacía,  que curiosamente amanecía, pero que tenía próxima fecha de caducidad. 
Después estaba la leyenda. Un especie de vagabundo, de bohemio tirado, buscando plata por las discográficas, pidiendo anticipos,  derechos de autor, un hombre encorvado, perdido en las calles de Madrid, despistado, sin dientes, trasnochado, un muchacho que había sido guapo y ahora tenía el rostro sucio,  un maldito del arte con más principios que cualquier producto musical de los tiempos de nuestra tele. Una timidez absolutamente acogedora que emanaba muchísimo, muchísimo cariño. Yo le tenía mi querencia, y me emocioné en el velatorio, en el único velatorio de personaje relevante muerto que he estado en mi vida.
Ya sabemos que al pop le mola inventarse la vida de los músicos y jugar a las identidades y las conexiones con los álbumes, pero pocas veces, y es de una transparencia cristalina el caso de Antonio Vega, hay un vínculo tan excesivo entre existencia y obra, esa tristeza sadomasoquista, esa emotividad en el límite de la destrucción, de la muerte. Ese carácter de permanente catástrofe interior. Y esas afecciones de sus seguidores, tal vez algo de morbo, por ver el último concierto de un hombre que se va a morir muy pronto. Pues eso amigos, yo le vi el otro día, cómo no, en plena Lucha de Gigantes. Con la máscara de la muerte. Qué monstruo.






viernes, 8 de abril de 2011

No le Deseo Bien a la Vieja....-




La capacidad de resistencia del hombre puede ser mucho más dilatada de lo que podamos imaginar. La raza humana ha padecido guerras, penurias, caracteres modelados por el diablo, muertes cercanas y tragedias de toda índole, pero ante los espantos de guardar cola en un mercado o en un organismo público, la gente se minimiza y pierde valor, la gente adquiere una condición amarillenta y desvaída, la gente en la cola es mucho más fea que en una taberna. En la del INEM, sobran comentarios. En la del mercado, diría que sobra indecisión (por no empezar el post con desmedida crueldad).
Estás guardando tu vez ante una ventanilla de burocracia y trámites (como casi todas las ventanillas), y empiezas a notar que el de atrás te está tocando, tienes su aliento en el cuello, ese exhalación asquerosa del estómago vacío, porque ha contemplado entre expiraciones podridas un metro de distancia entre tú y tu precedente. Avanzas ese paso y tu referencia en la cola te mira con ganas de matarte, despacito, al estilo triturador de presa humana, en fases, porque le has rozado el pantalón (mejor no decir cómo y con qué). En un momento de avance de aquella recua de malcarados aparece un colega del que va detrás tuya para hacer gananciales con él, y saltarse de golpe a cuarenta y dos personas. Y emerge en la escena esa frase mitológica de toda cola: ése sa colao, que morro, a la cola como tol mundo. Y nunca pasa nada, salvo los bufidos de cuatro o cinco que empiezan a dar vergüenza ajena. Los berrinches del forastero por lo general, me atizan una gran golpe de grima, quizás porque soy el típico panoli autista en mitad de una cola.
Y luego, de vez en cuando la pregunta legendaria de todas las colas del universo español: ¿Quién es el último? Y eso a veces tiene una dificultad de alcance, porque los tres o cuatro últimos a menudo están en paralelo. Y entonces llegará aquel tipo con cara de circunstancias, pero de aspecto diligente, un hombre seguro que no está para perder tiempo entre el colectivo de la chusma, y habla con tres o cuatro representantes de la cola, elegidos por él, aleatoriamente. Me permite, es una consulta rápida. Y ahí lo tienes, triunfando entre aquel desmadre de morralla aguantando el tirón, haciendo sonreír a aquella chupatintas grosera con cara y oscilaciones de cangrejo de río. Y la peña más amarilla, más pálida, casi lagrimeando en mitad del tedio que supone una cola.
O también los mercados. El mundo del dilema y la vieja vacilante, sí, esa señora que interrumpe los esfuerzos de la frutera, y tiene el modus operandi a traición.¿ Niña, a cuánto están las peras, de dónde vienen, son de agua? Y la frutera, mirando a la balanza y la balanza mirándola a ella. Y  la vieja aún no ha obtenido respuesta, y pregunta por el brocolí, y la lechuga gallega, y las acelgas, y niña, esos tomates del otro día no sabían a ná. Una cosa: no estarán ácidas las fresas? Y en ese momento, cuando la vieja todavía no ha seleccionado nada, miro las cosas de matar de la carnicería de al lado, y miro otra vez a la vieja, y me acuerdo de Dostoievski, y miro al matarife, y de repente me viene a la mente Raskolnikov ,y surge de no sé donde la colega de barrio de la vieja, y le dice: Mari quédate aquí conmigo que te doy yo la vez. Y vuelvo a mirar al matarife. Y la disección de una vaca. No le deseo bien a la vieja en este momento de la vida en el mercado. No la quiero bien. No sé, mejor me voy. 




miércoles, 6 de abril de 2011

El Oro, los Cachivaches y las Muñecas Calvas.-


El domingo estuve con María en el Rastro, entre cachivaches, cosas relucientes, cosas inservibles y libros de poco valor. Nos llevamos unas muñecas que daban miedo, pero no por ello dejaban de ser lindas. Calvas, algunas amputadas y con los ojos grandes. Cinco muchachas algo derrotadas pero lindas. Y todo a pesar de que mis ojos siempre se paran en aquellas cosas que brillan mucho. No sé porqué. Ni soy pajarraco negro, ni calé, ni llevo un ápice de oro sobre mi piel. Si hay dos colectivos que adoran sobre todas las cosas los objetos dorados, son las urracas y los gitanos. Un niño gitanto de dos años puede llevar un chupete amarillo con cadena de oro y una urraca te puede levantar unos gemelos, un cristo de oro, o un reloj, en base a que son las gitanas del universo pajarero, las cleptómanas de los brillos. Y en fin, algo cíngaro correrá por mis venas, también por otros motivos que no vienen al caso, resumiendo, mi pasión por los tratantes, el mercadeo, el menudeo y los cacharros, en general. 
Pero a la gente también le gusta la vida destellante. La M de Mc´donalds es amarilla, los tintes más solícitos del mundo también, y a menudo, la cadena de un Channel. Durante muchos años el sistema monetario internacional ha estado regido por el oro. Oro de ése del moro. Oro de los polígonos, de las princesas de barrio y del piloto de un Mercedes tuneado hasta el delito. Porque el oro es poder, es comer en el Mcdonalds con toda la tropa, liarla bien, y pedir 18 big mac con patatas, y alitas, con coca-cola de la grande. Si llevas oro no eres un muerto de hambre, eres un príncipe del hampa, el rey del bloque de protección oficial, un crack estilizado a lo Cristiano Ronalado. El oro mola, y la plata es para ciudadanos de segunda categoría, muertos de hambre para los amantes de la ostentación amarilla.
Luego, nos vamos a la calle a ver la aureola de las cosas de los escaparates, la mercadería luminosa, que nos atrapa por unas hechuras que pierden valor en nuestras manos. Cuánto valor pierden las cosas poseídas. Nos vamos de viaje a cualquier rincón exótico del mundo y nos sentimos embaucados por lo estrafalario, precisamente ahora que en Madrid se puede comprar lo mismo que en El Cairo. Pero nos dedicamos a comprar, para petar los aviones, para regalar algo a nuestra gente, que ya habían comprado esa alfombra étnica del Rajastán en el Zara Home de Princesa.
Resumiendo, los cachivaches casi siempre son un flechazo a primera vista, y están ahí, hechos y colocados para la codicia y las aspiraciones de posesión. Son un affair inesperado y erróneo de discoteca a las cuatro de la mañana. Los cachivaches acaban siendo invisibles, como aquellas castas marginales de la India. Los cachivaches quedan olvidados en un rincón, llenos de polvo, expuestos al maltrato de un niño pequeño, y a la invisibilidad, en la escena de nuestro museo doméstico. Y luego, nosotros en plan Hamlet mirando una muñeca calva, preguntándole algo, y pensando que al fin y al cabo somos negociantes, todo viendo caer los brillos dorados del barril de cerveza en el bar Alhambra, de la calle Victoria, preguntándonos si ha ganado la muñeca o nosotros.

P.D. Las muñecas estarán presentes en el escaparate de la Divisa de Argensola, 2. Y ya han preguntado por ellas, así que igual ganamos nosotros cuando nos cansemos de su extraña belleza.


lunes, 4 de abril de 2011

La Gente de los Bares y Algunas Distorsiones.-



1. En una taberna de Madrid: Ta enterao de lo de China? Po se han hundío macho, los chinos con lo que eran, un terremoto ha crujío la China. ¿China? ¿Qué ha pasado en China? ¿Es alguién que mete en el paquete de China a India, Mongolia, Japón e Indonesia, por ejemplo? Cierta parte del mundo está, pero no percibe. Está, ahí está bebiéndose un cubata de dyc con coca-cola, con un cigarro en la oreja, leyendo la letra gorda del As, y hablando de China. Japón, avala burlón, el tabernero, Japón, me cago en la madre que os parió. Japón, hostias.
2. En la misma taberna: Sí, igual que lo del Brasil ése del año pasao, tos a tomar por culo, eso te lo explico yo en ná, eso es el cambio climático y la gasolina, que está reventando la tierra, ehhhh, me entiendes. Pago mi caña, y me atiende diligente el tabernero, que va directo a corregir de nuevo. Haití, panolis.
3. En el bar donde habitualmente desayuno, la peña del andamio de al lado: Las guerras. Que todos las contiendas son de los negros. Que matan por un cacho pan, y eso son los fanáticos, y eso es la religión, que no tienen ná que perdé y se meten un cinturón lleno de bombas y a tomá por culo, y les da igual uno que ochenta,  yo veo un moro me entra un mala hostia... 
4. Y otra de más recorrido, en un bar de Alonso Martínez (todo bares). Sigo de fisgón. Tres muchachos bebiendo pacharán y hablando en esta dirección:
- Luis es un buen tío, pero tiene un problema, va demasiado de putas – dijo el Gordo.

- Ah, no lo sabía...- dijo Marqués, con su porte aristocrático de sibarita del pacharán, como si tuviera categoría ese infame licor, ni que fuera un Mccallan.

- Sí, yo he ido al Lolita con Luis alguna vez, y le pueden tanto las putas que está dispuesto a arruinarse. A mi me ha invitado alguna vez...Lo peor es que luego bebe demasiado y coge unas borracheras insufribles...- apuntó a mi información Loco, con su aspecto de psicópata de bar, obseso de la aberración, tenía esa cara de niño viejo de los chavales prematuros, que se hacen amigos del portero del colegio, beben cubatas, le hacen los recados y le pasan las revistas porno.

- Yo creo que lo mejor de ir de putas son los previos, el flirteo, las primeras copas, la toma de contacto – comentó el Gordo.

- Discrepo Gordo, lo mejor es el contacto, sin más, el contacto, la habitación, las luces rojas, la sumisión, la mamada...Ya sabes... – dijo Marqués.

- Bueno, pues un día vamos y que cada uno lo disfrute a su manera – estableció riguroso Loco. 
Al momento entró Regia , la mujer de Loco, que era muy bajita y tenía aspecto de institutriz, con las facciones severas e inquisidoras y el pelo recogido.
- Vosotros, siempre igual, bebiendo...Nos tenemos que ir...Vamos a El Corte Inglés de Castellana...
Y Loco se fue con Regia, con cara de circunstancias, y Marqués rió con cierta malicia, y el Gordo pidió dos copas antes de expresarse en estos términos.
- Bueno, la verdad es que prefiero liarme con una compañera de trabajo antes que con una puta.
- Las putas son unas profesionales, unas profesionales...No compares las habilidades de una puta con las de una compañera de trabajo – concluyó Marqués.
- Joder, las putas son lo que son y tienen lo que tienen...Y en el lío con una compañera de trabajo hay dos factores importantes: en primer lugar, no cobra, y en segundo lugar, es una amiga.
Loco habla por hablar, Gordo es insulso y Marqués esconde en esa arrogancia de bodeguero elitista alguna tara enrevesada que le está jodiendo. Hablar de putas en esta dirección es de una ordinariez alarmante.

5. En el mismo bar. La mesa de Homeless, uno de los mendigos que vive desde hace años en la Plaza de Santa Bárbara, Homeless, con sus dos dientes y su barba desaliñada que anda todo el día liado sacando a pasear los perros de alguna gente del barrio y gana algo de dinero para licor de hierbas, el menú del día y periódicos. Habla con el primero que se le pone a tiro, habla y no deja hablar, Homeless, que se llama Heladio. Comenta las últimas atrocidades de Libia, las penurias del pueblo, las decisiones de Zapatero (le odia como no he visto igual resquemor en mi vida, Heladio es un mendigo muy de derechas, efusivo y exaltado en el palique, salpica al hablar, pero de un tiempo a acá no le rehuyo). Al cabo de un rato su juego dialéctico está enfrascado en el monólogo y el tedio me invade, el tedio de las palabras del pobre Heladio, y de Gordo, Loco y Marqués que vuelven a aparecer con intenciones de estar preparando algo grande. Quizás vayan al Lolita. Me siento cansado de las palabras de los bares. A continuación, pensando en Heladio, que curiosamente piensa que nadie piensa en él, me ha dado por contemplar la soledad de una mujer derrotada frente a la tragaperras, y he tenido muchas ganas de que se haga de día, y hacer todo eso del vermut, el aperitivo, los amigos y el gin-tonic de la tarde. 


 

jueves, 31 de marzo de 2011

El Pajerong: un Romántico de la Donación.-



Habiéndome percatado de que en este blog hay mucha afición a los espermatozoides y a su expulsión. Me lo han contado las estadísticas de lectura, que daban  première position  para esta entrada : http://janpath-broadway.blogspot.com/2011/03/las-cosas-del-esperma.html, os he buscado otro material relacionado, ya que tanto os distrae el mundo de las secreciones y las consecuencias. Es una entrevista a un romántico de la donación, un onanista sin fronteras, un tal Charles Edwards, jugador empedernido del cinco contra uno y apasionado defensor de la creación abstracta.
1. Porqué donas tu semen?
He leído mucho de genética y mucha de la información se pasa de padres a hijos, y eso es importante. Nunca he estado enfermo. Mis padres son artistas, y creo que si combinas salud con creatividad, son dos buenos genes para heredar a niños. Creo que aquí hay mucha gente que necesita el servicio y es importante que ocurra.
(Ah, nace la figura del pajerong, un altruista de la masturbación que se empolla la herencia biológica, la genética desde Mendel hasta el Genoma Humano, que come espinacas y bebe probióticos y bifidos, y practica Tai Chi . Yo que había mitificado al polaco juerguista y futbolero, craso error. Un hombre mitad Darek, mitad Punset, he ahí el gran donante).
2. ¿Quieres conocer a tus hijos?
Sí, y seré paciente, porque es un proyecto de largo aliento.
(Aquí no entiendo nada, ni el proyecto, ni el aliento, ni el sí. Sobretodo no entiendo el sí).
3. ¿No te gustaría tener tu propia familia?
Sí, pero en verdad no tengo tiempo, no quiero ser padre ahora, no quiero tener hijos, es distinto que hijos biológicos. Por ahora no tengo el tiempo, y no tengo la plata. Creo que si tuviera mi familia ahora, mis proyectos creativos serían menos importantes, los hijos serían lo más importante en mi vida. Ahora soy muy egoísta, y debo hacer de mis proyectos lo más importante.
(Ni que lo jures, puro temor a los niños, esos salvajes que absorberían tu mente creativa, crack. Para amarse  a sí mismo, sin rivales, al estilo Cicerón. Un monstruo creativo como nuestro amigo Charles no está para cambiar pañales y ver películas de Shrek, lo suyo es proyectarse, sin sentido peyorativo, buscarse a sí mismo a través de su cosmos de creación y hacer felices a las muchachas que anhelan ser mamás. Los niños, esos bandidos paralizadores de la creación, no, los niños no, pura quimera).
4. ¿Qué lugar juega en tu vida ser donante?
Un respeto por la naturaleza, un respeto por vivir. Creo que la gente que quiere tener hijos debe tener la oportunidad de hacerlo y ayudarles es bueno. Me pone contento. Pero tengo novia, y ella no está tan contenta.
(Hombre, colega, si te pasas la vida haciéndote pajas para cooperar con la naturaleza, no es tan rato que tu novia te ponga morros, carente pobre muchacha de otras contribuciones. Me temo que entre tu ONG de donante y tu proceso creativo, la tienes en el olvido. Esa consideración con la naturaleza no la veo, no logro verte como un fanático de la ecología, ni siquiera como un reflexivo de la procreación, ni mucho menos te aventuro vida ascética. Estamos continuamente obviando el bussiness de la masturbación en plan concentración, morfología y movilidad del espermatozoide. La reproducción asistida ésa no es tan altruista ni tan buena gente, ni tan concienciada del planeta, ni se puede responder con ese aparente compromiso, que emana a su vez mucha frivolidad. ¿Eres un adolescente? ¿O esta entrevista va en plan: buscamos donantes, al estilo teletienda, esos mismos que anuncian alargadores de pollas y pulseras antironquidos tipo snore stopper? ).
5. ¿Cuándo vas a dejar de ser donante?
En octubre lo voy a dejar, creo que dos años son suficientes.
(No sé si creerlo con tanta cooperación a la naturaleza. Te veo muy yonki de la donación)
6. ¿Sabes cuantos hijos tienes?
No lo sé, ni lo quiero saber.
(Tienes un poblado en Oklahoma. Seguro. Buenos, malos, cabrones, torpes, enfermizos, listos, guapos, sanos, de todo chaval, por mucho alarde de salud, mente creativa y lozanía que te quieras pegar).
7. ¿Quieres conocerlos cuando ellos tengan dieciocho años?
¡Sí!
(Sí y nada. Sí a secas. ¿Seguro? Irán a por el parné y te echarán en cara tu larga ausencia. A mí me daría pánico verle la cara un pipiolo de dieciocho, sangre de mi sangre, y posiblemente futuro de tu escarmiento. Aquellas gotas de semen derramadas se convertirán en el gran diluvio universal donde terminarás ahogándote. No, no, no vayas a conocer a tus hijos. Ni siquiera podrás juzgarles, nos has construido nada de su vida, ellos tomarán venganza. No. Necesitarás psiquiatras y abogados).
8. ¿Qué pasaría si un día esos niños llegan aquí y dicen: papá, queremos vivir contigo?
No tengo espacio, pero podríamos tener un buen equipo de fútbol
(El entrevistador mete el dedo en la llaga y el tipo lo toma con humor. Si esos niños regresan, igual lo hacen en plan Sendero Luminoso y no tiene tanta gracia, igual fusionan comunismo y violencia, y te dicen que va a jugar al fútbol tu madre, es decir su abuela. Igual te miran como a la burocracia olvidadiza que has sido los últimos dieciocho años de su vida, y tus pequeños proletarios juegan a otra cosa, a los tormentos, por ejemplo. Huye, emigra, desliza al reptil que llevas dentro, antes de que recibas visita al estilo sanguijuela).
9. Pero son seres humanos...
Pero en sentido abstracto son creaciones, de hecho estás jugando al creador cuando diseñas algo o estás tomando parte en la creación de un niño.
(Niños sin concreción, niños que no son realidades propias, niños que atienden a una silueta difuminada, un color difuso, niños pictóricos de Malévich, chavales del Suprematismo, niños abstractos, como una silla Krojen de la sección vanguardista del IKEA).


P.D. Ahí va, en su Mitsubishi, atravesando desiertos, huyendo hacia ninguna parte, pero lejos, hacia el futuro, lejos del país de los niños de su dote. No quiere saber nada de su legado.


martes, 29 de marzo de 2011

Las Manos, la Masa y la Soledad.-





Siempre he admirado la resistencia y la rebeldía de los políticos ante la masa y las manos. Negarán lo primero y lo segundo, aunque estén jugando delante del fiscal con las manos y la masa, al monopoly de Benalmádena. O a los EREs de Catán. Pero la realidad a veces es tremenda, aparte de impertinente.  Y nosotros, aunque a menudo lo aparentamos, no somos gilipollas. Y nos gusta contemplar desde fuera los descaros de una verdad que hace pupa, mucha pupa. Una verdad de esas insolente y dolorosa. Creo entender que ser un político corrupto debe ser sufrido, no por la masa, sino por las manos, temblorosas ante cualquier mal movimiento, un teléfono pinchado, un espía, una puta de mala follá  o un juez arrogante y desagradable. El político corrupto madrugará, tomará café con ibuprofeno y verá su rostro hablándole en el espejo: "Venga chaval, a corromperse, a sobornar alcaldes, policías municipales y faranduleros, me cago en los prejuicios y en la mala prensa del cohecho, con lo bonita que es esa palabra, vamos, a jugar, cohecho, cohecho, cohecho...". Y jugará, cómo no, con las manos y la masa. Y luego ese deslome de la corrupción, ese secretismo (porque la corrupción no es una cosa para compartir, ni siquiera la gloria de una buena operación), ese retrato interior y esa soledad de la que tanto sabe el corrupto. Un corrupto es un místico en sus ratos libres, y avezado del oficio en la tarea de corromperse. En fin, ¿qué es un político y qué le une a la corrupción? Más o menos así. Se hace uno político por humanidad y prestigio (más por lo segundo que por lo primero) tal como nos cuentan en la entrevista de la última página del periódico, donde van a comer a un restaurante caro y a contestar a diez chorradas. El mensaje: yo he nacido para regenerar el bienestar social, hasta donde recuerdo, cuando ya levantaba tres palmos del suelo quería ser político. Guau. Además adoran a los niños, a los Rolling, se purifican en el camino de Santiago y son del Madrid, por ejemplo. Y toda la serenata. Y un buen día aparecieron los señores del maletín, esos malabaristas que aprietan bien la mano, prometen casoplones y caminan con audacia e insolencia. Es decir, con categoría. Camino de perdición, para llevar la contraria a Santa Teresa, que es mucho más divertido y tiene más emoción.
Y luego la soledad del corrupto, qué apasionante. Y la angustia.Y no poder hablar las cosas con tu colega de taberna,  esos silencios, qué fatigas.


PD.- Escribiendo manos en la masa en google, me sale Eva Longoria, mucho mejor que una foto de Correa o Marisol Yagüe.

PD.- Por si pudiera interesar, esta antigua entrada sobre la corrupción y el suicidio.http://janpath-broadway.blogspot.com/2010/12/algunos-corruptos-se-suicidan.html