viernes, 12 de julio de 2013

Presentación de la Novela en Divisa.-

(TRES HOMBRES PARA TRES CIUDADES)


Presentar una novela puede molar tanto como la primavera cuando nos empieza a enseñar las tetas, tanto como repetir diez veces una de mis citas preferidas de Fitzgerald mientras me tomo un Glenfiddich (soy muy feliz antes de estar demasiado borracho), tanto como la noche cuando se convierte en la mejor mitad de la vida.
Presentar una novela de la mano de mis amigos Estelle Talavera, Chema de la Quintana y Fabio Vericat viene a ser como acariciarle las tetas a la primavera, tomarte un Manhattan con Scott y los acordes de la Jazz Age, y caminar en la noche hacia el alba, en perfecta compañía. 
Y como ando en éstas de vivir esta mañana de la alegoría, no olvido aquello del maestro Stevenson: lo importante no es llegar sino ir. Caminemos pues por esta travesía de las letras pulverizadas en nuestro propio desorden 
Caray, que estuvo de puta madre, eso es lo que quería decir. Sin más. Y coño, que os aprecio. Hasta otra.

viernes, 28 de junio de 2013

Tres Hombres para Tres Ciudades.-

Tres hombres para tres ciudades

En Madrid no hay playa pero sí hay locos, vaya, vaya. Quizá demasiados, y cuando el calor los va desvelando del sopor del invierno, se desbordan las cuevas de la ciudad y no resulta demasiado difícil explorar el combate, la ferocidad de la trilogía : alcoholes infames, locura y la canícula abrasando el asfalto. Algunos llevan jirones de lana en mitad de los 37 grados, bronceados de un rojizo alcoholizado y un cartón de vino de batalla, y van cantando a la venganza desde la mísera dirección de la batalla perdida. A los locos hay que darles razón, y  eso me dediqué a hacer el otro día, cuando uno de los lunáticos que abundan y exceden las razones por las que Hortaleza no es una calle ecuánime y mesurada, me vino a decir que él, así tal como estaba, con sus desgarros y sus harapos, en otra época había comido angulas y había visitado mucho las barras americanas de Barcelona. Y yo movido por la ilusión de que Amargord Ediciones me había entregado la novela, le dije que qué guay, que ya se iba con dos voluptuosos manjares a la tumba, angulas y putas, en perfecta sinfonía. Porque eso viene a ser la vida, un juego de probabilidades terribles, y justamente me corresponde ahora a mí velar por las supervivencia de una novela. Por ello, gracias Estelle, gracias Chema, gracias Miguel, por dar luz a la barra americana del Dorian y a los locos más valientes de París, gracias por estas metafóricas angulas que vienen a ser la novela y por los viejos tiempos de Tres Hombres para Tres Ciudades. Brindemos por la libertad, con una botella de Burdeos, tal cual haría Nicolás de Vinarés. Qué demonios !!

martes, 28 de mayo de 2013

Mi Interviú con el ingenioso Juan Aparicio Belmonte.-



1.- ¿Cómo inicias la búsqueda del equipaje de tus novelas? ¿Cómo se inicia ese viaje?

Ideas muy básicas, o escenas que me resultan más o menos sugerentes y las pongo por escrito. A partir de ahí voy tirando del hilo.

2.- ¿Es la vida más kafkiana que tus novelas o viceversa?

La realidad siempre supera a la ficción, tal y como dice el refrán. O sea que la realidad es más kafkiana que cualquier ficción de Kafka y al mismo tiempo tiene más de Groucho Marx que cualquier película de los hermanos Marx y puede ser también más faulkneriana que cualquier novela de Faulkner. La realidad lo engloba todo. O, por decirlo de otra forma, en la realidad se pueden encontrar todos los puntos de vista y todas las historias imaginables.

3.- ¿Hace débil a la gente la carencia de sentido del humor?

Débil no creo. Aburrida, desde luego que sí. Tiendo a pensar, además, que la gente creativa tiene sentido del humor. Tiro para casa, claro.

4.- Sabida tu afición por el Real Madrid ¿Podría ser Mourinho un personaje maquiavélico de novela de derrocamiento de Rey, de complot contra el presidente, o alguna vaina de ésas?

Todo es posible. Pero no veo al Mourinho actual un personaje especialmente atractivo para hacer una novela. Me parece un hombre muy volcado en su carrera de entrenador y poco más. No tiene mucho misterio. Salvo en sus inicios, tal vez, cuando era un traductor que se sabía entrenador de fútbol (y de los buenos, además). Ahí sí habría una novela.

5.- Me gustaría que empezarás una novela con Mourinho intentado meter el dedo en el ojo al Mono Burgos.  El ególatra y el malote, ¿dónde nos podría llevar eso?

No sé, pero es posible que Mourinho tuviera que visitar el hospital (por aquello de darle verosimilitud a la narración).

6.- Andan diciendo los reseñistas que con Un Amigo en la Ciudad se ha encontrado una gran armonía entre la calidad del humor negro y la alta literatura ¿Qué opina el escritor? Para mí es un novelón, por cierto.

Gracias. Antes de publicar desconfío mucho de los elogios, porque pueden ser nefastos si uno entrega el manuscrito en malas condiciones (la editorial lo rechaza). Una vez publicada la novela, o sea, cuando ya no hay marcha atrás, me vuelvo crédulo y me trago cualquier elogio, por disparatado o exagerado que sea.

7.- Habida cuenta de que dos de tus novelas preferidas son Mortal y Rosa (Umbral) y La Metamorfosis (Kafka), de ahí podemos sacar todas las derivaciones acercas de las grietas del alma humana, pero cuáles son tus preferencias puramente humorísticas o al menos qué novelas recomendarías con preferencia del humor sobre la tragedia, aún sabiendo que toda novela cómica puede esconder una fatalidad.

Así, a bote pronto, se me ocurre El buscón, de Quevedo, 1280 almas, de Jim Thompson, La exagerada vida de Martin Romaña, de Bryce Echenique, cualquiera de Jardiel Poncela, las novelas humorísticas de Mendoza o, por ejemplo, Una casa para siempre, de Enrique Vila-Matas (que me hace reír a carcajadas, y aunque irregular y con una estructura descompensada, me parece maravillosa).

8.- ¿Fue Wilde demasiado guay cuando dijo aquello que no existen más que dos reglas para escribir, tener algo que decir y decirlo?

No creo que fuera desencaminado. Quiero decir que al final se trata de eso, ¿no? Se podría añadir, tal vez, que ese algo hay que decirlo bien o decirlo con habilidad o eficacia.

9.- Como decía otro guay, un tal André Gide, ante ciertos libros, uno se pregunta ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas, uno se pregunta ¿qué leerán?. Pues eso, ¿quién te lee a ti? ¿eres compatible en una estantería con Ildefonso Falcones o la desorbitada Mercedes Milá? Yo te veo más al lado de uno de Antonio Orejudo, como en la estantería de casa.

Sí, yo también me veo más con Antonio Orejudo. Entre otras cosas porque es uno de los novelistas españoles que más admiro. Y con sus novelas también me río muchísimo.

10.-  El alquimista ese, Coelho, viene a descubrir el mundo cuando dice que existe un lenguaje más allá de las palabras. ¿No te da un poco de ojeriza esa literatura millonaria de autoayuda y paranoias?

Vivo al margen de esa literatura, vivo como si no existiera, sin enterarme de qué publica Coelho ni cuando lo hace. Considero que es un campo tan distinto del mío como pueda ser el trabajo de un jugador de beisbol.

11.- Y poco más ¿Próximo proyecto?

Sacar otra novela. Pero aún tengo que escribirla. Vaya lata.

Un gran placer, crack.

El placer ha sido mío.



miércoles, 22 de mayo de 2013

Top Five Kafkiano.-



1.- Sánchez Dragó tomando café con Belén Esteban. Aparece ella con la edición francesa de Eugénie Grandet, y comenta que le mola Balzac y en general toda la novela realista francesa del siglo XIX. 

- Por fin veo la luz con la desintoxicación de la tele y de la cocaína. 
- Señorita, donde haya buen orgasmo tántrico que se vaya al infierno la novela realista. Ah, y otra cosa: Legalicemos las drogas. Elevémoslas a monopolio de Estado durante una temporada. Salgamos de la crisis. ¿Hace?
- Ej que yo ya me quitao de la droga, tío. No me jodas

2.- Urdangarín, arrojado a los lodos de la mediocridad por el precipicio de su propia bajeza es la pareja de Aida Nízar.

- Cari, tráeme el termómetro para medir mi temperatura vaginal, hoy es el día.
- Mi amor, te he cocinado unos fantásticos callos a la madrileña con mucha cayena 

- ¿Qué haces Iñaki? ¿Me la quieres meter por su sitio? Mira que es el día 12 de mi ciclo.... No, no me beses idiota que llevo crema antiarrugas. 

3.- Sergio Ramos hace el recorrido de la casa museo de Ana Frank. Al finalizar escribe en el libro de visitas: La verdad es que lo he flipado, seguro que Mourinho tuvo ascendientes nazis. Ana fue una tía de puta madre, me ha gustado mucho. Ojalá fuera del Madrid. Hala Madrid. S.R.

4.- Paquirrín ha madurado. Monta con su madre una franquicia de Kentucky Fried Chicken en el barrio de Triana y se ha matriculado en Filología Hispánica. Lleva gafas de pasta y los pantalones a la altura de los pezones.

5.- Miguel Ángel Rodríguez es abstemio. Wyoming ha resultado ser el hijo secreto de Rouco Varela, el primer cardenal de la historia que declara abiertamente su homosexualidad. Ronaldo renovó su vida a ser pobre y feo y juega en el Pegaso. El espíritu de Lola Flores entrevistado en Sálvame Deluxe; esta vez les sale barato. Sánchez Dragó consigue follar hacia fuera. Máster Bárcenas en la Pompeu Fabra para cuadrar las cuentas A y B. Willy Toledo se va definitivamente a Cuba. Y todos tan felices. Y tantas otras cosas.


lunes, 20 de mayo de 2013

Macarena (23).-


Macarena nació con un nombre de cariño porque quiero intuir que los nombres que provienen de una Virgen están puestos por cierto afecto o devoción. Un aval  de protección para el devoto y la criatura. La gente que viene al mundo con malaventura inicia la vida llamándose Olegaria o Fulgencia, qué sé yo. Es la primera hostia en la boca.  Si te llamas María, Macarena, Rocío, Fátima, Carmen, quizá alguien te buscó una primera custodia. Si te llamas Tránsito empiezas mal; el viaje. En fin, compruebo que existe la Virgen del Tránsito. Pongamos Honorata; no es hermoso, caray. 
Pero Macarena fue confiada al calor de unas bolsas de basura en un portal de Madrid como un residuo orgánico cualquiera en forma de bebé que procedía del polvo canalla de dos hijos de puta. Miserables pobres de mierda. 
Gritó, lloró y sobrevivió. Y la adoptaron otros miserables pobres de mierda, entendiendo la pobreza como el acto de sentirse pobre de espíritu y demás vainas sentimentales. Entendamos psicopatía, desequilibrio, demencia. Persistencia y golpes. Entonces ella quiso ser delincuente. 
Tiene el pelo castaño claro, largo, lujuriante, selvático, con el rizo vivo y grueso (para nada es rizo fino y púbico), el mentón pronunciado como revelación del dolor, la boca insignificante y sutil frente a cierta prominencia en la nariz ligeramente sesgada a la izquierda y un par de luceros verdes como numen y eco, reverberación remota de algún  poema de Lord Byron. Es una chica en lineas generales bastante guapa. Estaría buena a las once de la noche y las cuatro de la madrugada. Debe follar como una tigresa. Lleva pantalón vaquero ajustado, zapatillas converse y camiseta blanca, y tiene la apariencia defensiva de venir al mundo como basura biológica. 
Tampoco sabe muy bien si quiere cambiar su supervivencia criminal y tener una familia. Le pregunto que si quiere entrar en el grupo de literatura de la cárcel y me responde con su expediente del hampa. 
He sido puta, traficante, ladrona, he hecho vídeos porno amateur, participé en el secuestro del presidente de un equipo de fútbol de segunda división, y le rompí una botella de whisky en la cabeza a un proxeneta rumano, pero todavía no he matado a nadie.
A continuación hace una disgresión.
En este pabellón están las nenas, en aquel los marimachos. No hace falta ser lesbiana para follarte a una mujer, pero yo no, a mí me gustan los tíos; todavía. Una vez la Changa me vino con un arnés pegado a una polla de plástico, le dije que al carajo se iba de frente.
Neruda era todo estética,  un poeta cursi que abandonó a su hija, enferma de hidrocefalia, pero dijo algo como: el fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan. 
Miro alrededor y veo a unas gitanas cantando por los Chunguitos. Dame veneno que quiero morir, dame veneno que antes prefiero la muerte que dormir contigo, dame veneno ay para morir.
La gloria del veneno deambula por la prisión con sedimentos de vidas mutiladas. Y Macarena me pide un café, vamos a hablar del asunto. La literatura, empecemos por el viaje de los que aún no pueden tomar el tren, y tal. 










martes, 30 de abril de 2013

El Hombre Que Susurraba a los Maricones.-


Él los calificaba así, maricones, bujarrones;  yo diré que siempre pronuncio el término gay cuando hablo con la población hetero, y bastante a menudo el término maricón cuando hablo con mis amigos gays. Todo en un reverso consciente y reflexivo. Porque a los maricones les gusta el término maricón en grado de confianza, es decir que en este momento estoy escribiendo para ellos. 
Su asiento estaba a la izquierda de donde íbamos acoplados María y yo, y delante del hombre que susurraba a los maricones estaba la pareja de gays; ahora escribo para ustedes. 
Los gays se lo pasaban bien y se llamaban Borja y Eliseo, que vienen a ser, entiéndame, dos auténticos nombres de maricones; se hacían carantoñas, eran zalameros de alta graduación y se llamaban el uno al otro con esa ordinariez de cari. El hombre de vez en cuando les susurraba un runruneo al modo miren a ver si se pueden comportar que hay niños delante; y una vez que volvió del cuarto de baño con dos gotitas de orina en el pantalón beige de tergal les señaló con un dedo inquisidor y les fiscalizó de nuevo la actitud: vergüenza, vergüenza deben sentir ustedes, qué poco respeto. Lejos del desánimo los gays se exhortaban nuevas excitaciones y entonces sí que se comportaban como auténticos maricones de Trebujena. Les diré que el recuerdo me viene con media sonrisa y mi absoluta tolerancia con las diferentes maneras de amarse y apagarse los fuegos, aunque tenga mis discrepancias por términos como cari o zorrón. 
Cada tanto el señor susurraba y a Borja y Eliseo se les aguijoneaba el vello de los brazos y se estimulaban en mitad de los cielos y esos leves rumores inquisitivos del hombre que susurraba a los maricones.
Entonces el avión estaba volando, pero como el ratio de accidentes en occidente con perdida de aeronave por cada millón de vuelos es de 0,71, lo más frecuente del mundo es que un avión deje de volar una vez que ha aterrizado en perfectas condiciones; es decir que los aviones se paran con la gente viva dentro. 
Fue cuando los susurros se transformaron en gritos.
- Qué hijos de puta, la madre que los parió, todo el viaje metiéndose mano los maricones, joder, qué poco respeto hostias.
Borja y Eliseo ahora sí sintieron cierta humillación y trataron de huir con el rabo entre las piernas; la salida estaba bloqueada y el hombre gritaba; no era fácil. Un niño lloraba gracias al puto loco.
- Me cago en dios, no puedo con los maricones, los fusilaba a estos hijos de puta...
Se oyeron voces discrepantes.
- Qué carajo hemos hecho mal para tener que soportar a este imbécil.
- Que alguien le de la pasitillita al pirado este por favor.
- Algún psiquiatra entre el pasaje, por favor.
Los gays logran hacerse paso entre la abyección, esa bajeza de un paranoico homófobo, y la gente del pasaje. Las azafatas les despiden con cierta disculpa y bastante solidaridad. 
Una vez reconocemos los cadáveres de nuestras maletas nos vamos al hotel. Miren si hay hoteles en Barcelona que el hombre que susurraba a los maricones se va a hospedar en el mismo que nosotros.  El Room Mate Emma, curiosamente futurista y asombrosamente gay. No sé en que estaría pensando Torrente para reservar este alojamiento de la vanguardia galáctica del Eixample. 
Tiene unos amigos; hablan de putas, de copas y de fútbol. Y ríen ad infinitum.
- Jajajajajaja...
Realmente no le interesan las palabras de nadie, salvo como plataforma para engarzar una historia protagonizada por él. ¿Se puede ser más imbécil? Buitre de la palabra, egocéntrico, frío. Deberían sodomizarlo en cualquier antro de Barcelona. 



viernes, 26 de abril de 2013

Andar Siempre Adelante (22).-

Las fórmulas y las casualidades de la muerte, nada más y nada menos. Dejo que Alicia y Matusalén hablen la futilidad de los bienes terrenales cuando se ve cercana la muerte, y como me va de mierda esa conversación, me aparto a la cristalera del Red Lion y pienso en algo parecido; la edad, el futuro acaba como el culo y todo eso. Como quien dice, hasta hace dos o tres semanas, es decir a mis dieciocho o por ahí, pensaba que todo aquel que no se suicidaba antes de cumplir los treinta y ocho seguía vivo por pura inercia y un acojone total respecto a la muerte, y ahora superada esa barrera por un par de meses, con notables erecciones, algunos afectos y cierta vida lúdico-cultural le veo cierta chispa a dejarme arrastrar por la corriente, aunque a veces me tenga que esforzar por seguir vivo; dependiendo del día, a veces me ha resultado gratificante no mear con una sonda, no conducir una silla de ruedas y ver, hostias, ver cada una de las cosas de la vida, aunque sea una paloma cagando, sentir gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida, como nos dijo una vez Kevin Spacey. Entonces será la futilidad de los bienes terrenales, la salud y todo eso. Los tres venimos a abordar la misma cuestión, y tampoco hay que tener el ingenio muy en órbita para saber que el último tercio vendrá con declive físico y hospitales, y ese eterno miedo a caerse de la vejez, a caerse en casa y a caerse delante de la gente; a caerse. Disculpe querida lectora si usted es joven, bella, violentable y piensa que no se va a morir nunca, porque tiene toda  la razón, usted no se va a morir nunca, pero excúseme de haberle narrado yo de la vejez y la enfermedad, que usted está para los asuntos realmente importantes de la vida, correr por el campo, reír, tomar copas y ser follada con consentimiento por algún amigo. Yo imploro por la frivolidad ante tanto dolor.
Vemos el sol de las cinco de la tarde y salimos del pub. Matusalén decide ir a comprar cervezas a la tienda de los paquistaníes y aparece con tres tercios de Carlsberg; las bebemos en un parque como los chavales del instituto. Ni siquiera Alicia, residente en la city, ha caído en la cuenta de la prohibición del alcohol en la calle, quizá nos hemos visto arrastrados por unos bohemios ingleses con cierta onda de eruditos de cualquier arte estéril, barbudos leñadores, viejos prematuros, burgueses ociosos, cualquier cosa, y nos hemos doblegado a esa idea fantástica de beber cualquier cosa alcohólica en un parque con el sol infiltrado y destilando cálidos brillos entre las ramas de un abedul de veinte metros. Alicia y Matusalén se llevan tan bien que se han mirado fatal al principio, es el feedback del rechazo, de reconocerse en la identidad del oponente, que a medio plazo tiene buenos resultados y los primeros cinco minutos son un estímulo de defensa, cuando dos vienen a ser una entidad similar. Fue algo que me vino a decir un día, con otras palabras, Belén de Hortaleza. 
Vivir en Londres está bien si consigues un número de la seguridad social, hablas bien inglés y no eres demasiado enfermo de morriña, es una ciudad de línea cero, starting point, habla Alicia. No has descubierto América Alice, dice Matusalén en grado de confianza.
Brindamos en silencio, observando un tobogán y un columpio, que escenifica un pequeño babel de niños de todos los colores hablando unos con otros en mitad de un auténtico guirigay de vocablos y salivazos anglosajones. A Matusalén le acude la categórica nostalgia del hijo muerto, y es hora de marcharse; del parque doloroso.
Caminamos entre manadas de gente, y al pasar entre dos coches, no puedo evitar tropezarme con una chica que se acaba de bajar los pantalones y las bragas, y está meando con el culo absolutamente en pompa; no he podido esquivar que salpicara  en mis Adidas aproximadamente media pinta de cerveza porque le
fluye el líquido al modo torrente vaginal. Al lado, los amigos de la chica, unos hooligans del Arsenal se ríen como hienas irreverentes, esa sonrisa que tiene ciertos filamentos afeminados y malévolos, esa sonrisa que duele más por insalubre que por motivos, porque es desagradable hasta la náusea y es la misma del dickensiano Fagin, y cuando íbamos a pasar de largo, a Matusalén no le han gustado las razones de la risa o el modo, o qué sé yo, y ha venido a exhibirse la violencia en grado intermedio de su brazo derecho. Ha sido un swing, aunque sin afán noqueador, suave, una especie de crochet largo con buena técnica en el giro de puño para conseguir que el impacto recaiga sobre los nudillos, y el tipo no ha caído al barro. El problema es que a continuación no hemos podido correr, y hemos recibido nosotros todo tipo de patadas, y variada clase de golpes rectos, curvos, ascendentes, verticales y mixtos, hostias a mansalva; por tanto recuerdo poco de una importante somanta de palos salvo que eran una extraña clase de skin-heads paquistaníes, porque en esta vida hay de todo, y también la salvaguardia de que han decidido perdonarnos la vida, precisamente mientras un sonido gutural decía algo parecido a kill them.

Matusalén dio primero. La primera causa es su propia tragedia, la segunda no tiene más que ver con la primera y es la circunstancia de que el mundo importa poco cuando se muere un hijo. Poco más, y ya es mucho. Estamos contusionados; conseguimos salir andando a duras penas, pero andando. El único deber del hombre es andar siempre adelante; pues ahí, gracias Carlyle.