miércoles, 14 de noviembre de 2012

Giacomo Casanova vs La Caspa.-




Yo creo que el primer paso de mi bohemia se lo debo a mis padres comediantes; aunque cuando la miseria y la enfermedad llamaron a la puerta me mandaron a Padua donde me curaron de hemorragias y más tarde en Roma me tuve que hacer fraile por  no morir de indigencia y carencia de amantes, y entré al servicio del Cardenal Acquaviva, pero como el traje de abate me desprendía de todo sentimiento vitalicio, cuando tuve la exacta consciencia de que moriría no ya de afecciones físicas sino de la dolorosa tortura de no amar a las mujeres, me hice nómada de Europa, a hacerme aspirante a la erudición universal, y obviamente a consecuencia, conquistador capacitado.
(Yo, gracias a que mis padres eran comediantes, me hice famoso porque ello me supuso el trampolín para hacerme bastantes platós de Sálvame. Al ser un auténtico negado como alumno en los mejores colegios elitistas me dediqué a ser actor pero sin el previo de pasar por la Escuela de Arte Dramático. Conseguí un secundario de cinco minutos en Ana y los Siete y otro de treinta segundos en Médico de Familia. Hasta ahí mi historial. Cuando papá dejó de hacer gracia los españolitos caímos en la evidencia de que dejarían de llamarle para hacer las películas de Ozores, que ya no sabía ni como reinventarse, y yo comencé el tour de la prensa rosa, siendo protegido de María Patiño. Cuando sacaba algo de pasta hacía el éxodo de Ibiza, y a veces Miami. Allí conocí a Colate y a Paulina Rubio, pero no me aceptaron porque me faltaba caché. Ni que ellos lo tuvieran. Cuando me ninguneaban me refugiaba en la cocaína y en el Sálvame).
Los primeros desfiladeros hacia la creación de mi gran biblioteca se los debo a la música y la medicina. El violín por las calles de Venecia; y más tarde mi afectada lectura sobre cardiología fueron de gran utilidad para curar las obstrucciones coronarias de un patricio veneciano que me sanó a su vez del mal de la pobreza con un digno patrimonio. Gracias a ello, la Inquisición comenzó esa cruzada de buscar mis libros prohibidos, y tuve la ventura de huir por Milán, Cremona, Cesena, Parma, Génova, Lyon, París y Dresde a darme a las mujeres, el vino y la literatura, que han sido mi trilogía ecuménica.
(Como bien saben, los primeros pasos de famoso casposo los dí en Sálvame. Cuando papá murió fui a contarlo, cuando mamá sacó las denuncias de malos tratos a su segundo marido me senté con ella a contarlo, cuando Falete me acusó de borracho maricón hice un De Luxe, cuando me lié con Mari Cielo Pajares también, luego cuando me separé de la poeta metro cúbico, más adelante cuando me hice representante de Chayo Mohedano e hicimos aquel chisme de los cuernos sin cornudo y los contratos sin contrato, y demás montajes con diferentes colegas de profesión. Un buen día dejaron de llamarme del Sálvame,y conseguí algunos bolos por Torrevieja, Peñaranda de Bracamonte, Parla, Chipiona, Dos Hermanas y Aceuchal, y me seguí dando a mi hat-trick favorito, la cocaína, las mujeres e incluso los hombres. En Chipiona tuve que salir escoltado por la policía municipal).
De vuelta a Venecia, por cierta vocación suicida, fui arrestado y encarcelado en la prisión de los Piombi, pero gracias a un monje logré escapatoria y exilio por dieciocho años. En París, aunque atesoré notables relaciones con Luis XV, Madame de Pompadour y Voltaire, tuve contratiempos fraudulentos en un negocio textil y de nuevo me acometí al éxodo y las andanzas por Europa.
(De vuelta a Madrid fui arrestado por conducir drogado, borracho y epiléptico, y estrellar mi coche contra el Mallorca de Juan Bravo. Mis mejores contactos eran Terelu Campos, Kiko Matamoros y mi madrina María Patiño. No pudieron absolverme. Me la endiñaron bien, la justicia, quiero decir. A continuación, cuando salió la noticia de mi fraude por unos bolos adeudados a Belén Esteban me fui a Ibiza a ponerme hasta el culo de tripis y a follarme un par de chonis. Era la manera de olvidarme un poco de todo, de los marrones, quiero decir).
Debido a mis problemas de justicia, inventé un alter ego con título nobiliario pasando a llamarme Chevalier de Seingalt. De lo que deviene en la sucesión de mi vida fui condecorado por el Papa Clemente XIII,  mando de los cadetes del ejército de Federio II el Grande de Prusia, escritor político en Polonia y vuelvo a ser encarcelado en Barcelona por 42 días debido  a mis escarceos con la esposa del Capitán General del Ejército allá por 1768. Regreso a Italia y visito a mi hija Leonilda en Nápoles, fruto de mi relación con la bella Lucrezia: me ahorraré los detalles de la enfermedad de gota del noble marido de mi hija y la proposición por su parte para que yo le hiciera el amor a su mujer (mi hija, lo cual él desconocía) y engendrara una criatura, de lo que obviamente desistí y me di a los affaires con las doncellas en sus correspondientes alcobas.
(Mis problemas con la justicia supusieron un declive de imágen y no tardé en recibir la patada de Terelu, Kiko y Patiño. Fue la época en la que me seguí dedicando a hacer el ridículo.  Básicamente yo venía a ser un señor de unos cuarenta y cinco años con los pantalones al estilo cagón y una cresta al estilo punk de Coslada con los cuatro pelos que me quedaban en el occipital. A veces llevaba una espantosa sudadera de El Niño y una cadena gruesa de plata, e incluso me depilé el pecho y me hice un un tatuaje de Ganesha para descojono generalizado de mis compañeros puretas. Mi gran problema es que pensaba que no hacía el ridículo sino que yo era estereotipo de algo, el hombre seguro y moderno, en mitad de una local nocturno de chavalería caminando la pista como si la discoteca fuera mía. La gente que me conocía de la tele, me señalaba y se reía con estruendo, una mezcla de risotada etílica y de  escarnio público. Cantaba las canciones en inglés como si  me supiera la letra, y pensaba que había ligado cuando invitaba a una copa de doce euros a unas chicas que se daba media vuelta con mi copa para buscar al demandado tableta o el auténtico casanova de discoteca. Tenía eso que llaman fama ridícula y efímera, pero por muy fugaz bien pesaba lo suyo).
El los últimos años continué con mi tour de viajes. Viena, Berlín, París, Dresde, y cómo no, Praga, donde tuve la  ventura de conocer a Mozart y que diera creación a la ópera Don Giovanni sobre mis romances y aventuras por Europa. Luego, no tardé en morirme de tristeza y decadencia emocional cuando me hice cargo de la biblioteca de Dux en Bohemia, donde comencé mis memorias.  «Comienzo declarando al lector que, en todo cuanto he hecho en el curso de mi vida, bueno o malo, estoy seguro de haber merecido elogios y censuras, y que, por tanto, debo creerme libre.»
(En los últimos años me sobrevino un ataque de humildad, y no me llamaban ni para un bolo en Fuentesauco, e incluso leí alguna novela facilona del estilo Sin Tetas no Hay Paraíso, y ya era muy tarde para falsificar cualquier intento de parodia a Giacomo Casanova. Entonces entendí el significado de la palabra vacío, principalmente porque me dejaba los dedos marcando los teléfonos de los productores de telecinco. Y no había nadie al otro lado).

sábado, 3 de noviembre de 2012

Madrid Fetish.-

Hay escenas tristes que son para descojonarse de risa y episodios inventados para ser cómicos que desembocan en el lloriqueo. Del primer caso, circula un vídeo en Internet que a mí me ha producido bastante risa y cierto trasfondo de pena. Se trata de Hello Kitty (una gata japonesa con cara de mazapán que genera beneficios en orden a los 250 millones de euros) y Bob Esponja (una esponja marina norteamerica del Oceano Pacífico, también millonaria, que no se parece absolutamente a nada ni a nadie por esa mezcla de simpleza y perplejidad que tiene ese alien de los mares), en fin, ambos peleándose por conseguir su pequeño distrito en la Puerta del Sol para buscarse la generación del maldito parné. 
A mí, teniendo en cuenta la cantidad de pelos que albergan estos colegas en los huevos y la cantidad de litros de Mahou con arepas al son del reggaeton que se habrán mamado, el hecho de que dos adultos se vistan así porque sí de dibujos animados me produce bastante grima, y solo lo justificaría una situación de miseria o necesidad extrema. Valga en la intimidad, como entelequia sexual, o bien para salvaguardar el berrinche de un niño monstruoso en una habitación infantil, pero caray, en pleno centro de Madrid darse de hostias disfrazados de dibujos animados viene a ser un acto vergonzoso, aunque no negaré que ahí los tienen los dos bien puestos en mitad del bochorno. Y que representan la lucha de poder, el Capitalismo, el usufructo de la propiedad privada sobre el capital, como medio de producción, es decir el derecho real a gozar de esa cosa ajena que son unos cuantos metros cuadrados de la Puerta del Sol.
Siguiendo con este Madrid Fetish de los domingos que caminan a la Navidad, supongo que habrán visto ustedes a las familias de las pelucas verdes y las caretas grotescas, a los proxenetas disfrazados de Cristiano Ronaldo, a los toreros, a la gente de barro y como no a las cabras más horribles del universo, que sienten taquicardias al son metálico de la moneda. Desconzoco si las han visto, pero escondidas en las cabras, verán ustedes (no sé como decirlo) la oposición frontal a los canones de belleza del siglo XXI, unas gitanas más feas que la bulimia, ciertamente aterradoras y ciertamente representantes de la miseria, buscándose la vida, y esa carencia de dignidad que tiene todo lo que se esconde posiblemente detrás del hampa rumana. Pues así con todo, vendrá la familia con el niño desde Albacete en el puente de la Constitución a depositar unos euros para agitar los espasmos, el tintineo de la cabra. Las cabras no son muy bonitas, ni siquiera Bob Esponja es mínimamente atractivo, pero vienen a ser la tele de la calle, la derrota del sistema cultural. Así que yo, que voy de guay para la tele en la calle, me pongo en Preciados a mirar aquel cuarteto maravilloso de músicos rumanos y polacos, buscando algún resquicio de esperanza. El resto del teatro también lo miro, como Ignatius Really, por muy deplorable que sea, no puedo dejar de mirar, esa mezcla de vergüenza ajena y placer. Algo sí que mola, claro. 

martes, 23 de octubre de 2012

Madrid: 273 Años Después.-



Año 2285. Cuenta la leyenda que hubo un tiempo fatídico en aquel lugar que llamaron España, (ocupado por algunos monstruos del Oscurantismo), y ahora es República de Madrid y los Estados Adhesionados, en el que la apariencia venía a ser la esencia, el quid de la gloria y la fama, un tiempo, queridos, en el que las tetas y los labios siliconados estaban à la mode (sabido es que a día de hoy la estética es la mínima expresión física de senos y la boca), una época con un equipo de la vecina Catalunya, F.C. Barcelona entrenado por un tal Pep Guardiola que meaba colonia, era filósofo, entrenador y murió en Nueva York del virus de la autodeterminación patológica a la edad de ciento quince años, se paseaba con gloria a lo largo y ancho del mundo; y un tiempo en el que los políticos fueron contagiados de la terrible epidemia de la corrupción (ahora llamada descomposición psicosocial). En aquella época, la primera etapa del Siglo Impúdico,  los políticos (hoy denominados Tecnócratas de Carrera) tenían grandes carencias culturales y educativas, e incluso contaban con unos tipos denominados asesores de imagen que les aconsejaban la estética facial y capilar. Los dentistas blanqueaban mañana, tarde y noche (es sabido que hoy en día las dentaduras más in y atractivas son de color gris cobalto) y los cirujanos eliminaban los tejidos adiposos de las papadas para crear cuellos bien delineados e inyectaban botox en los párpados, patas de gallo y frente (a estas alturas de 2.285 es bien notorio que un papo lustroso está relacionado con el reconocimiento social, que la piel tersa pasó a mejor vida y los cirujanos crean patas de gallo artificiales porque se relaciona mucho con la experiencia vital en este siglo XXIII de la Inversión y el Bienestar Universal y Verídico). 
Hubo una época en la que no importaba ser analfabeto para hablar en las tertulias del RDTO (Receptor Dactilar de Transmisiones Optativas; antaño llamado televisión), y tampoco era de mucho interés que el pueblo no conociera cosas tan básicas hoy como las Leyes de Kepler, la Ley de la Gravitación Universal, y la rotación y la geología de Venus donde ya hay algunos de nuestros contemporáneos viviendo. Ellos lo llamaban el Estado de Bienestar, y todos querían entrar en la trilogía de ser ricos, guapos y famosos, pero el sistema se les fue directamente a Júpiter (antes se decía al carajo) básicamente porque eran muchos para tan poco pastel, y aún no vivía nadie en lugares como Neptuno o Mercurio, planetas famosos por la asistencia integral sanitaria, la prostitución reglamentada de las alienigenas, el LSD prescrito en receta farmaceútica, las mejores universidades siderales y la carencia absoluta de desocupación activa (antes, el paro), por la fertilidad de la tierra y el gran negocio montado en torno a las famosas sondas, las naves Mariner 10 y Messenger que orbitan entre la Tierra y ambos planetas.
Ya ven ustedes que mundo verdadero hemos conseguido crear, tenemos un salario mínimo interprofesional de 180.000 merkeles al mes, hemos eliminado absolutamente el déficit rajoyano, la deuda pública del zapaterismo terminamos de pagarla gracias a la colaboración de Neptuno en  2.269, tenemos tres médicos por habitante, un ingeniero de telecomunicaciones por cada cinco de nuestros sincrónicos paisanos, los Tecnócratas de Carrera se doctoran en Cambridge, pasa el filtro del jurado erudito (antes popular) en Madrid, y Mercurio subvenciona el 80 por ciento, nuestras prostitutas (fíjense, antes las llamaban putas) han recibido el honorable Premio Salubre de Houston y las tres últimas guerras terminaron con la Erradicación Talibán, la muerte del último de los chavistas y el asesinato por la polcía sideral norteamericana (antes FBI) del último gilipollas cósmico de la saga de Bashar al-Assad.
Tengo noventa años, buena papada y los dientes de un brillante gris cobalto, y estoy posiblemente en el ecuador de mi vida. El tema es que estoy pensando en clonarme en una clínica especializada de Saturno, porque he vivido de puta madre (antes también se decía de puta madre) y lo único que nos angustia en cierta manera es el post mortem. Y en fin, como decía Nietzsche, precisamente juzgamos el pasado porque hemos construido el futuro. Saludos desde la Estación Orbital del Buen Retiro. 

jueves, 18 de octubre de 2012

Emmanuelle era un Acto de Pureza (Adiós Sylvia Kristel).-


Quizá fuera a finales de los ochenta cuando me decidí a entrar en un cine para ver cualquiera de aquella saga de las French softcore erotic movies, que llevaban por título Emmanuelle, y protagonizaba la más hermosa de aquellas chicas comedidas y ardientes que hacían cine erótico, Sylvia Kristel; su pelo corto de fogosa e inocente holandesa con cierto aire de oficinista recluida y aquellos ojos verdes clareados y  límpidos, como si aventuraran cierta tristeza por el paso del tiempo y la decadencia de la belleza.
Por mucho que la Iglesia nos hostigue y reprima con su visión arcaica y extremista del mundo, siempre me pareció que ver a Emmanuelle en una pantalla era un acto de una pureza increíble. Con Sylvia Kristel ganaba la satisfacción frente a la pesadumbre. No existía el remordimiento. Era imposible. Aquella mujer silenciosa, guapa, delgada, cosmopolita, sofisticada, extraña a la vulgaridad incluso cuando iba de acróbata sexual, que invocaba a la excitación reposada y renegaba de los bramidos del porno, era sin más una virtuosa manera de estereotipar el deseo sexual en la categoría de arte.
Más tarde, aprovechando las secuelas del éxito, hubo más Emmanuelle, pero quien yo conservo en la memoria es Sylvia Kristel, la más sutil, introvertida y audaz del cine erótico. Y luego llegó el declive que presagiaron sus ojos verdes, sobretodo en aquellos momentos de mirada agonizante y profética; la trilogía incesante: drogas, alcohol, enfermedad. Incluso tenemos el privilegio de aquellas palabras de Rubén Amón cuando la entrevistó en una taberna de Amsterdam:  “su aspecto orondo, ajado y sobrio la confundían con una catequista, con una matrona anónima o con una vecina jubilada del barrio”.
Ella murió durante la noche, mientras dormía, ha declarado su representante. Como tantas otras cosas. Por aquí nos queda María Lapiedra (no me subas el IVA, bájame las bragas) y cierta insolencia sin gracia ni belleza en las portadas del Interviú. Poco Picasso y mucho Lladró, quiero decir. Mucha Leticia Sabater y poca Monica Bellucci. Amén, y sí, quien la vio no la olvida. 

martes, 16 de octubre de 2012

Unas Palabras Caóticas.-



Pues sí, tienen ustedes razón. No ando muy productivo y no les fabrico yo las rentas éstas gratis que de vez en cuando salpico en esta brújula desorientada que viene a ser mi blog. Y bien, como muchos de ustedes saben no acostumbro en exceso a hablar de mi vida, sino de la de los demás, y no precisamente de manera amable, que ya saben, intento divertirme al modo transgresor y vulnerable, quizá por dos motivos, por una parte y seamos sinceros, cierto filón para llegar a algunos de ustedes y cierto placer embriagador y de mal gusto en la rajada de nuestro entorno y por otro lado, pues ahí les doy el sentido axiomático y positivo, como dijo aquel marica universal ajusticiado (gran Wilde), solo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.
Pues y con esas, sin que sirva de referencia y como dijo aquella folclórica vengativa y cleptómana de los cielos de la caspa marbellí (como ven, no puedo evitar el rejón subliminal) hoy quiero confesarles algunos de los motivos por los que no escribo tanto como antaño: en primer lugar, y como a muchos de ustedes les ocurrirá si tienen esa buena mala suerte o viceversa, le debo determinadas ausencias al trabajo, es decir que me tengo que levantar temprano para irme a la Divisa, examinar facturas, dar de alta productos, etiquetar, atender el teléfono, escribir misiles a los bancos que nunca encuentran ni su vida sentimental ni su linea de flotación, pelearme, e incluso a veces ser amable con los proveedores, y la parte más guay, hablar con chicas super interesantes e incluso venderles y hacerles fotos, lo cual es puro esparcimiento y desahogo en mitad de la marejada de las cosas chungas de todos los curros del universo. 
La culpa también la tiene Houbelecq, quizá porque me divierte por encima de hechuras y estilos literarios esa dureza crítica con el arte contemporáneo y toda la frivolidad y la cantidad de soplapollas que lo rodean, aparte de esa angustia vital de sus personajes, y es que no saben ustedes el placer que siento, con El Mapa y el Territorio y la botella de Oporto reserva que me compré hace unos días en Portugal a modo capricho y extravagancia, cual si fuera yo un snob de los licores, que es mi eterna aspiración. 
En paralelo y por diferentes coyunturas, he estado dos fines de semana haciendo esos paseos  de turismo rural en bucólicas casas acomodadas en mitad del pueblo, ambas sin excesivos alardes ni  pretensiones chabacanas en la incesante búsqueda del lujo. El dilema del ocio melancólico es que alguna vez asola cierto sopor y termina uno con su amigo tomándose una lata de cerveza en el cementerio de la aldea tratando de ordenar el mundo; o bien en una taberna oyendo las aventuras y las cornadas de un cazador furtivo, y lo más grave, pensando que aquel montero sigiloso con sus perros y su machete, tiene la válvula exacta de la felicidad, quizá porque ese barniz acuoso de los ojos del cazador farsante no es tan frecuente en las ciudades, ni la generosidad, ni la serenidad que a veces da la incultura. El gran Mateo, y qué vivan los paletos, y como decían los de Séptimo Sello, todos los paletos fuera de Madrid; pues sí, que no se contaminen de la mediocridad capitalina, no vaya a ser que mancillen su identidad y terminen comiendo costillas en el Tony Roma´s y haciendo cola en el Labra pa un cacho bacalao grasiento.
Pues en eso ando, más o menos en lo mismo que ustedes, en esa querencia de buscarnos la identidad que tenemos por norma los que habitamos las grandes ciudades, qué sé yo, entre medias, María, amigos, familia, niños pequeños, afectos repartidos, y toda la supervivencia de nuestras crónicas para evacuarles a ustedes unas palabras caóticas. 
Ahora me voy; me esperan Houbelecq y el Oporto. Disfruten y encuentren su identidad, si acaso tienen de eso. Buenas noches. 



domingo, 30 de septiembre de 2012

Para Descojonarse de Pena.-


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Me parece alucinante que un ridículo cateto con voz de flauta como Bretón pueda chulear a esa policía tan magnífica made in spain que no distingue un hueso de gato de un hueso de niño, porque entenderán ustedes que ese tal José Bretón es el fiel reflejo del patán acomplejado que asola nuestro teatro mediático en esta España de ficción y pandereta. Si escuchan  la llamada al 112 del tipo, pudiera ser que recuerden ustedes la época dorada de Martes y Trece http://www.ondacero.es/noticias/llamada-breton-112-fue-pocas-que-quiso-borrar_2012092800091.html, cuando Emilio Aragón empezaba a dar el coñazo y era Milikito, y el dúo Sacapuntas triunfaba como solo se puede triunfar en un país donde mola ese tipo de chispa tan execrable; supongo que lo recordarán: 22, 22, 22. Ni puta gracia y cuanto, cuanto, cuanto daño nos han hecho.
No sé si me entienden, el tema en cuestión es que una parte vital de la educación de un país es su sentido del humor, y Bretón es un cachondo del humor negro cordobés denunciando la desaparición de unos niños que él ha asesinado como solo se puede hacer en la peor infamia del planeta. Por descontado, se descojona de esa poli que calibra muy bien las hostias en las manifestaciones pero se deja torear por un asesino con cara de pajillero enfermizo (observen bien y lo verán).  Miren, a mí que se haga humor con  la tragedia no solo me parece legítimo sino que me gusta, incluso lo veo cool, intelectual, y de país moderno y tal, y si lleva el sello de Ricky Gervais puede resultar una obra maravillosa como aquella parodia de Sharks and Nazis, que les recomiendo ávidamente; pero poco se puede esperar de un país donde Pujalte, Trillo e incluso Celia Villalobos han sido los cachondos mentales de la política, y un tipo como Angel Garó tuvo una efímera temporada de humorista de éxito, curiosamente un tipo que daba mucha más pena que risa, igual que los burócratas precedentes. Luego están Pablo Motos, Eloy Arenas, esas que se llamaban Las Virtudes que por  cierto carecen de toda virtud cómica,  aquel dolor de muelas llamado José Luis Moreno (http://janpath-broadway.blogspot.com.es/2011/07/jose-luis-moreno.html), un tal Santi Millán, Arturo Valls, y que tienen tanta culpa de que nos sigan jodiendo la vida en peligroso paralelo a los políticos. 
A veces parece un prodigio de la naturaleza que ustedes y yo nos riamos con cierta frecuencia. Será que desde que murió Gila hemos ido en picado, los asesinos tienen la voz aflautada y parecen maricas machistas, nuestras celebrities tienes mas caspa que Macario, aquella marioneta de José Luis Moreno, los cómicos de telecinco dan pavor y los políticos son para descojonarse de pena, o directamente fusilarlos. Pues ya y con eso, seguimos vivos y nos reímos de vez en cuando. Feliz domingo.


lunes, 24 de septiembre de 2012

La Choni Sexual y otras especies (People Facebook II)

Derivando del post anterior http://janpath-broadway.blogspot.com.es/2012/09/people-facebook-capitulo-primero.html


EL GUAY.-

Creo que Facebook se proyectó aparte de para reinventar una vida, para ser guay y por ello se extiende tanto este cliché por la red. Suele ser un personaje mediocre escondido en el perfil de un personaje famoso que a su vez también frecuenta la mediocridad, es decir un colega que va de Pocholo o una colega que va de Carmen Lomana. El asunto en cuestión es que si se lo curran bien y hacen unas gracias (graciosas quiero decir) y le dan un punto esteta, espontáneo y chispeante (complicadas premisas) a su muro y están al cuidado de que nadie se lo folle con el Farme Ville y la Fiesta del Dinero, van  a crear un personaje mucho más seductor que el personaje real de su propia vida, que a su vez no interesa a nadie, ni siquiera a ellos mismos. E incluso mucho más interesante que el personaje de medio pelo que representan.
También el guay es el guay de toda la vida, es decir aquel de las fotos en un yate con una copa de vino, al lado de un lamborghini, o bien refugiado entre dos azafatas de la vuelta ciclista a España. A saber.

EL CARIÑOSO.-

El / La de los corazones,  besos,  abrazos,  muacks,  te quiero,  tkm princesa, hoy hace diez años que te tengo y sin ti no puedo caminar, hoy me he levantado amorosa, gracias Patty por existir. Por Dios y por Atenea, que no caigan en manos del aburrido psicópata de la entrega precedente, porque sabe descuartizar extremadamente bien al cariñoso.

EL AMIGO-ENEMIGO.-

Básicamente es un hijo de puta resentido. Imaginen ustedes que colocan por algún casual la foto de la noche anterior de aquel delic de gin tonic de Bulldog con regaliz, sirva el paradigma. Consecuencia de sus rencores, o bien te llama borracho, o bien snob, o quizá en la pataleta muestre todos sus rencores porque no le has avisado de aquel plan, digamos, en el pub El Intruso. Para compensar el daño tendrás que poner unos cuantos me gusta en las chorradas de su muro, antes de que te ponga unas velas negras en el muro, te pinche las ruedas de la moto o envenene a tu gato.

EL SOSO.-

Ese tipo que abre la cuenta por la riada social y el qué dirán. Habla con una periodicidad mensual para apuntar cualquier simpleza. Hoy he comido paella y los mejillones tenían barbas. Buenas tardes, me voy a echar una siesta. Me he levantado con dolor de cabeza. En fin, ya ven, en el fondo es el más normal de todos porque no busca protagonismo ni jugarse al modo suicida la heroicidad, ese tipo de frases polémicas en el muro que bien te condenan o te magnifican el prestigio, tipo Pronto la troika tendrá la desvergüenza de pedir a los niños griegos que trabajen, como en las novelas de Dickens, y a nadie le parecerá mal.

LA CHONI SEXUAL.-

En esencia lleva el pelo frito, o bien tirabuzones, y casi siempre mechas. Saca morritos en las fotos y lleva una copa en la mano, mientras con la otra mano le está catando el culo a su amiga, o bien hace la broma de palpar el paquete de su colega del tipo Cristiano Ronaldo. Algunas imágenes salen borrosas porque no paran quietas un segundo en ese  trabajo que tienen ellas de cazadoras de fortuna y suelen estar borrachas en el Gabanna. Sin ánimo de ofensa se las podría utilizar para generar energía eléctrica en esa analogía con las centrales nucleares , es decir están un poco averiadas y generan una combustión soporífera. Hablar? Mejor no.

COMMUNITY MANAGER.-

Auténticos coñazos del universo Facebook. Los spams. Venus Gym, Abogados Salazar, and Co. Invasores de muros.