jueves, 13 de septiembre de 2012

People Facebook (Capítulo Primero)



Una vez que gracias a la existencia de Facebook, he vivido ahí unas cuantas de miles de horas por la cuenta que le hice a Divisa Madrid, más que nada para ver si mi negocio fluía porque dice la gente lista, dinámica y moderna que si no estás en las redes sociales no existes , y si no te hallas en el espacio cibernético no vendes un carajo, y decía un psiquiatra español que el estar conectado nos prolonga la vida y no solamente añade años a la vida, sino vida a los años, y el debate lo dejamos aquí, aunque discrepo y creo entender y sentir la vida real, la tangible como mucho más verídica y emocionante; pero en fin, a mi tema, así pues creo tener la disposición para establecer una clasificación de los clichés, cual trozos de películas ya revelados, en mi experiencia con esta herramienta de las amistades estratosféricas y la vida bonita y dramática, esa que mola y siembra la tragedia en las pantallas de los me gusta y las etiquetas; salvando la precisión y el consejo a Mark Zuckerberg, de que no estaría de más un me jode, más que nada porque a veces en el muro se mueren los gatos de la gente, incluso los familiares y se condenan todo tipo de miserias mundiales, lo cual no mola tanto, y no guta, como diría mi sobrina.

(PRIMERA ENTREGA).

- EL RELACIONES PÚBLICAS DE DISCOTECA DE MADRID.-
Es un señor de sesenta años con el síndrome de Peter Pan, aunque desconoce la teoría y el trastorno mental de esta vaina. Lleva cuatro pelos peinados con gomina y un pañuelo de seda en la chaqueta cruzada y es fan del Real Madrid, de la selección española, José Tomás, Esperanza Aguirre, Julio Iglesias, La Oreja de Van Gogh y El Sueño de Morfeo. Celebra su cumpleaños en una discoteca de moda del Paseo de la Castellana y dice cuarenta veces al día que las chicas que pregunten por él en la puerta tienen copa gratis. Sus mayor objetivo en la vida es que se le siga levantando el bálano, aparentar opulencia, meter la tripa y mostrarse exuberante con chicas de treinta años menos y hacerse fotos con Cristiano Ronaldo y Florentino en plan colegas de toda la vida. Por descontado, tiene cara de buena gente, una especie de bonachón malicioso y seductor babeante, pero tremendamente sectario en las referencias a sus camaradas, donde abunda la choni media de Madrid.
Y sinceramente, fuera ironías, un puto crack, de los que mejor se lo monta.

- EL POLÍTICO.-
¿Qué quieren que les cuente? El del pañuelo palestino, o la gaviota sobre fondo azul. Por sus actos les conocerán. Mucho más soporífero que el precedente. Coñazo indolente, pero coñazo.

- EL BUENROLLO.-
Personalmente me retrae un perfil de facebook con una foto de Gandhi, de Santa Teresa de Calcuta o del mismo Coelho, porque tengo el prejuicio y la tendencia a pensar en la expiación de los pecados de las personas que se ocultan bajo estas identidades, porque detesto y he vivido la venta de karma por auténticos jetas de la vida real, y porqué no, porque lo veo ridículo. Tampoco creo que la buena vibra se extienda por la red, al modo spam en nuestras bandejas de entrada. Y vale, que tu perro es mejor que muchas personas y que has pedido un deseo a toda la constelación de la galaxia de Andrómeda, y que hoy te sientes alquimista; me parece de puta madre.

- El ABURRIDO-PSICÓPATA.-
Jo, no hay nadie aquí.
Cristina, qué haces hoy.
Como el tedio y la inapetencia a menudo avanzan hacia la neurosis criminal, cuando el tipo se siente desplazado por la red aludirá indirecta y ofensivamente a cualquier comentario nuestro, y posiblemente llegué a insultarnos y a ponernos unas velas negras en nuestro propio muro. En fin, el liante que busca complicarte la vida para salir del sopor de la suya. A patadas. 






lunes, 10 de septiembre de 2012

El Futuro era Chungo.-

Queridos, ya estamos aquí. Fueron años de dura lucha, os dejasteis la piel en el camino y papá tenía razón. Ahora tenéis la gratificación y yo mismo os daré un abrazo gratis, de esos de Malasaña, llegado el momento. Cuantas veces os levantasteis a las seis y media y cuantas horas de estudio en la madrugada, cuantas veces rechazasteis el amor chungo para buscaros la identidad y cuantas veces os mirasteis en el espejo de Mario Conde o cualquier triunfador honorable de la época. O no lo recordáis. Que esos cleptómanos financieros fueron un día venerables y honrados. Pues ya tenéis en escena el veredicto. Antes habíais triunfado e incluso vuestros espejos reflejaban la ausencia de culpa y el rostro de la victoria. Todo iba bien, incluso peligrosamente genial. Entonces el altruismo y la felicidad se llevaban bien, y los viejos salían más contentos de la Caixa que de aquellos shows de chicas borderline que hacía Lina Morgan, y la Coca-Cola decía cada minuto de nuestros vidas que era todo de puta madre, que le gustaban los gordos, los maricas y los dictadores, pero la realidad era y es esa existencia que nosotros vamos creando y cada vez somos menos capaces de todo, y aquella vida que parecía un paseo a dieciocho grados en la primavera, fue avanzando a lo que es la vida en su sentido trascendental o trágico.
De verdad, os felicito y me alegro por todo lo que habéis hecho, ahora que vivís el presente más que nunca ante lo aterrador del futuro, precisamente porque la vida que nos han fabricado en la segunda década del siglo XXI pende de un hilo, yo os emplazo a mantener muy vivas la realidad, la esperanza y los estados afectivos; es la única manera de lograr la dispensa, la protección frente al mundo exterior. 
Vale Balzac; en las grandes crisis el corazón se rompe o se curte.






jueves, 6 de septiembre de 2012

La Moda y la Justicia.-

De acá a un tiempo que ronda unos once años, he oído mucho y he leído algo sobre moda. Lo primero, una buena publicidad o un buen padrino, buenos contactos, unos cuantos millones de dólares y Anna Wintour decide el estrellato, sin más. Claro por aquello de que no se muerde la mano que te da de comer, y lo que nos contó Voltaire: Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero. Exactly.
Por tanto no esperen ustedes una columna crítica contra aquel diseñador que ha pagado doble página de publicidad, y en caso contrario sería aquéllo de que los tiempos están cambiando. Pero no, entre el tumulto de ninfas y pibones del siglo XXI (por muy cadavéricas que las vean y muy de la Inglaterra de Jack el Destripador) y los egos del diseñador, porque un diseñador sin ego es como Tous sin su oso ñoño-amoroso y Farruquito sin los farrucos, la moda sigue sin justicia, nadie se tira al barro, más que a por el débil, es decir, valgan los paradigmas de que Gucci, Dolce Gabanna, Yves Saint-Laurent son intocables. Aquello de Chesterton: un cartelón de propaganda es un rico que mendiga.
Más o menos que sigue siendo más fácil aplaudir a Dior y Armani sobre Jason Wu o Gaultier. ¿Equidad? Pues no hay más pañuelo que establezca la meta, que el de Hermés, que ya sabemos que la franqueza y la crítica veraz no trabajan en la moda.
Quiero decir, no esa crítica vengativa, sino la crítica de verdad, la analítica, la tortuosa, la que jode y divierte. Criticar por criticar es una azote de ridículos, alabar por alabar, más de lo mismo. Pues ya. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Una Ola de Calor.-

Nos ha mandado Lucifer una ola de calor, sí, ese querubín narcisista que dirigía una orquesta de ángeles y que se fue en el Apocalipsis con un dragón rojo. Pues esa metáfora que viene a ser una alegoría de la drogadicción y que creen como encarnada los más yonquis y beatos del planeta tierra nos ha debido mandar el calor, le oí decir a un cura de secta o algo así, un cura gordo con crudifijo de kilo y medio, en un vuelo entre Jerez de la Frontera y Madrid. Y tenía razón, claro, en lo del calor, en lo otro no, no sé que droga se traería entre manos, un peyote modificado con burundanga, como poco. Y yo me quedé pensando en el calor. Y no solo lo pensé, sino que lo sentí, nada más poner un pie en los exteriores de la T4, sobretodo porque Madrid es una ciudad eminentemente invernal y eminentemente infernal después de la primavera que viene a durar unos quince días.  Y sucede algo tan básico como que el calor es oposición al frío igual que los de Camela y Angus and Julia Stone, y  algo tan elemental como que somos los seres con más desenvoltura para atacarlo de manera artificial, es decir que al contrario de los gorriones y los hamsters, podemos abrir una lata de cerveza o servirnos una sangría helada, e incluso ducharnos con agua pura, y fría. Y con ello llegamos al quid, ahorrar agua está muy bien pero entre el agua y los hedores de la marabunta prefiero atesorarme de agua y  librarme de las secreciones masificadas de sudor. A este país solo le falta oler realmente y de manera formal y rutinaria a pescadilla podrida, y ahorrar, ahorrar y ahorrar, con esa vaina de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando ellos han vivido al amparo de la manta, al calor y por encima de su productividad. Por tanto ataquen ustedes el calor con cerveza helada y climatizador a diecioho grados y que la burocracia norteamericana solucione los problemas de la capa de ozono y no olviden que nuestros mediocres gobernantes al contrario de la fiebre, comienzan con calor y terminan con frío. Y Septiembre está a la vuelta de la esquina, aquel mes que se inventó para echar de menos el calor y la fritanga de boquerones con arena. Pues ya, y con eso, el frío llegará de todos lados.

domingo, 22 de julio de 2012

Esta España Olímpica.-



Estoy un poco hasta los cojones de ser español y que me perdone Dragó como propietario del antiespañolismo. Creo que estamos en un punto donde no vamos ni para adelante ni para atrás, más bien a ese vacío que tiene la incertidumbre y que huele a pescado podrido, como el miedo.  Perdonen, ya sé que no me estoy inventando nada y que algunos de ustedes son unos sibaritas de la narrativa creativa, pero no hay mucho lugar al delic cuando tratamos nuestros asuntos domésticos, quiero decir, nuestra mierda del día a día. En primer lugar, que nuestros mayores dirigentes políticos mantengan esta conversación es deleznable hasta la nausea, y les salvaguardo de que no difiere en exceso:

- Hola buenoz diaz Zoraya, mírame una cosa, que hacemoz con la glipollaz ezta, Anita Fabra. Mira que zi no te viene bien, llamo a Cozpedal.
- Pues no sé Mariano, estos Fabra son bastante subnormales, la verdad, entre el padre haciendo aeropuertos que no toma ni Perry, y la zorrona esta ya ves...Qué se joda
Luego están las putas olimpiadas. Donde haya un Mundial o una Eurocopa que se quite esta mierda vaya por delante y disculpen la discrepancia, pero me molesta todo deporte por la tele salvo el fútbol, quizá porque soy el típico tipo que si viviera en Londres bajaría dos o tres veces por semana al pub a beberme unas pintas de cerveza y ver los partidos del Tottenham, y detesto la halterofilia, el baloncesto, el atletismo, la natación sincronizada, el ping-pong y todas esas vainas, pero sobretodo me hace cierta gracia el revuelo alrededor del traje olímpico. ¿Qué esperaban? Stella McCartney, o un  chorizo de seda de David Delfín, una movida hitleriana de Galeano o una cursilería parisina de Christian Lacroix. Pues miren ustedes, tenemos lo que somos. El rojo cañí con las guirnaldas esas de circo, la aureola de Parla, un botones o un repartidor de pizza de domingo, más o menos. Verán, les explico, en este país Belén Esteban es multimillonaria, Paz Padilla es presentadora a de televisión, el ochenta por ciento de los diputados son cortijeros, David Bisbal es un hit, Ortega Cano y Rosa Benito se baten la audiencia con la prima de riesgo, y existen Teddy Bautista y Ramoncín.
Quizá nos hemos imaginado que somos un país que bebe bloddy mary en un bar elegante de cualquier puerto de mar, quizá pensábamos que en los casinos hay gente elegante y hombres honestos como Gatsby tomando vaso ancho de MacCallan con hielo, pero normalmente vamos a comer cochinillo a Segovia con un jersey de pico y hacemos cola (algunas veces en chandal y con cadenas de oro) entre la chusma del Fabra para conseguir un grasiento pedazo de bacalao rebozado; y de repente somos todos unos guays y queremos un uniforme tipo La Vie en Rose, La Marsellesa o God Save the Queen, cuando tenemos un himno de corte cutre que puede tararear un niño de dos años desde el minuto uno. Y somos aquéllos del Oé, Oé, Oé, Podemos y España es Cojonuda. Pues ahí está la ecuación; ese es nuestro traje; de la sección caballero del Carrefour. 
Ahora denme toda la estopa que creo merecer.

sábado, 30 de junio de 2012

El Circo, Malaya y Pantoja.-



A mí la Operación Malaya siempre me ha desbordado, la emoción, quiero decir. Entiéndanme, no es que me gusten esos tipos que detesto profundamente, pero es precisamente el efecto de la aversión lo que me deslumbra de ese maderamen de bolsas de basura, comisiones y vanidades de esa puta gentuza. Mola. Les explicaré que es apasionante. 
Hay paletos, frikis, y existen los catetos titánicos. Colosales. Pepe es un panadero de un pueblo de Málaga (caso real) levantándose a las tres de la madrugada para ir a buscar a cuatro colegas y acudir a recibir a Isabel Pantoja, es decir la Dientes dientes que es lo que les jode, o digamos, una cani coplera disfrazada de Falete. Se leen un par de chorradas de incisiva vulgaridad. Te queremos Isabel. Estamos contigo. Llevan estampitas de la virgen del Rocío y camisetas de la Dientes. Simplemente en Niza no te deja entrar con esas hechuras. Pero estamos en Málaga y se aproxima un Mercedes gris metalizado con chófer rociero y Pantoja a bordo. Para la ocasión judicial va vestida de Angela Channing, salvo que ella no tiene viñedos en el Valle de Tuscany, sino ingresos irregulares y millonarios en bancos andaluces. Traje beige, delgadez y leve sonrisa. No tanto Dientes, que es lo que les jode. La cabeza alta y el pulso bajo. Hoy quiero confesar .Que estoy algo cansada. De llevar esta estrella que pesa tanto. Que perdí en el camino tantas cosas .Que me hicieron a veces tanto daño. Tanto daño, hoy quiero confesar. La hostia, qué poema. Pues a eso, pero al revés. Yo no he robado ni un solo euro al ayuntamiento de Marbella, señores, esa frase tan pantojista.
Luego está el señor que lleva los pantalones debajo de los pezones, Julián Felipe Muñoz Palomo, como él habla de si mismo en tercera persona. Qué arcadas con esa plática, por cierto. Este señor, que parece un conejo ludópata con bigote hacía chapuzas financieras y practicaba sexo con la folclórica. No, no lo piensen mucho, a no ser que estén en un esatado de excitación titánica. 
Los paletos se desgañitan. Los policías se descojonan, eso está captado por las cámaras. Real. Guapa, guapa, ánimo.
Pantoja entra en el juzgado y ahí se acaba el folclore. Arco de seguridad. Bolso y joyas fuera, señora. A la sala cuatro. Cachuli Muñoz (mola el nombre como futbolista de River) aguarda. Por fin llega Free Porn Mature Woman, la ex cuckolded de Julián, M. Zaldívar. A su lado hay siete procesados que nos importan un carajo, sabemos que también son unos chorizos, pero no tienen expectación mediática. 
Comienza el circo. Al magistrado Federico Morales no le gustan mucho los payasos. Primera bufonada: el abogado de la cantante reclama la nulidad radical de todo el procedimiento, pero el fiscal habla de dos millones de euros blanqueados procedentes de sobornos. A continuación se pone estupendo: “La causa se inició sin una mera sospecha o indicio sobre mi cliente (…). Es un caso presidido por un principio inquisitorial, con un secreto de sumario innecesario, con dilaciones y con una exposición mediática continuada”. Segunda: el abogado de Muñoz pide la suspensión de juicio; una paranoia del árbol envenenado; todas las causas que se derivan de una causa troncal investigada irregularmente son inválidas.
Descanso: Julián Muñoz va a mear; Zaldívar le comenta a su abogado que diga lo mismo pero con otras palabras y que esa lírica de los frutos del árbol venenoso le parece una horterada; Pantoja y su recua de lacayos se meten en el cuarto de baño, y Agustín le canta un fandango para animarla. Este hermano que tengo es tonto de capirote, interioriza Maribel.
Doce de la mañana: Kiko Rivera se está levantando tras una farra hasta 5.00 am en Gabanna. Hostia quillo si hoy é el juisio, voy a llamá a ve que se cuenta mi madre, como me embarguen el audi me voy a cagá en tó los muerto.
- ¿ Jessica, tú sabe si se puede coge el teléfono móvil en un juisio ?
- Tu madre sí, Kiko, tu madre sí. 
- Ah, entonse la llamo.


jueves, 21 de junio de 2012

Yo Fui un Bebé Robado (Merci).-





Yo también fui un bebé robado, y menos mal; no saben como lo agradezco. A mí me enterraron el veinte de junio de 1981 en el cementerio de la Almudena porque tuve el síndrome de muerte súbita infantil, con las circunstancias agravantes de bebé prematuro y madre borracha y obesa durante el embarazo. Como comprenderán, esa fue la falacia que proyectaron las monjas a mi familia biológica antes de entregarme a una familia más bien diversificada, pero de la hostia, no por millonaria, pues tengo colegas usurpados que han vivido acreditados infiernos en clanes de mucha opulencia, sino porque mi familia era tal como se dice ahora, propiamente cool. Desestructurada pero guay. Verán, me entregaron al trovador de Formentera, Horacio Pereira, el Sabanero Arlequín, un pájaro de altos vuelos que cantaba a las rebeliones, y tuve mamás que parecían camaradas de la vida lunática y criadas filipinas que comparecían en mi vida como si fueran la madre de uno, todo gracias a que mi papá el trovador coordinó ciertos vínculos con aquellos Corleone del clero hasta llegar a esa monja, Sor María Gómez Valbuena, que ahora se pasa la vida en Plaza de Castilla. Yo creo que fue la única monja que vio mi padre, de cerca, y aún hoy me sorprende aquella accesibilidad mutua entre la religiosa y papá, porque tiene poco encaje el asunto en cuestión.
Entretanto, me he ido marchitando la vida entre todas las giras de papá por Suramérica, la casa fresca de Pedraza, el chalé de Sant Francesc y el ático de Conde de Xiquena en Madrid, siempre arropado por una recua de comediantes de la supervivencia y el teatro, escritores pobres con talento, escritores ricos intuitivos y sagaces, rapsodas, juglares y poetas delirantes, malparidos, y crápulas en general de algunas artes, o de ninguna, que nunca nos gustaron la presunciones y las propiedades artísticas de la gente virtuosa (o no) que se llena la boca con la palabra arte. Eso lo detestamos los Pereira, pero en general he estado rodeado de gente más o menos amable, más o menos divertida y envuelto en una jovialidad repleta de tipos que se han reído de su propia sombra un día sí, y al siguiente igual; adorables como decía mi tercera camarada, una novia que tuvo papá,  nada menos que Victoria Vera. 
Y ahora, de manera súbita (como mi muerte blanca), ha aparecido fulminante, a traición. un señor que dice ser mi padre biológico. Es uno de esos hombres que siempre tiene restos de grasa en el labio superior y surcos de sudor en la camisa de tergal, asimismo cadenas de oro, pendientes de brillante y unas ridículas y grotescas patillas finas y pésimamente perfiladas (entre maricón y cani), y habla tosiendo, es incapaz de pronunciar palabra sin verbalizar una mucosidad; y entenderán ustedes que sienta mucha más vergüenza que amor, y no me refiero a bochorno del ajeno, sino que les hablo de una abyección propia, es decir que ese señor es mi padre, y entonces tengo que caer en la puta evidencia de que ese señor soy yo. O  que es mi sangre, y esas paranoias. Para más inri, se llama Policarpio Vinagre Tullido, es decir que también llevo unos apellidos de mierda. Mi otro papá, como siempre, solo tiene una frase vacía cuando se le consulta un imprevisto: cada uno es dueño de sus actos y consecuente de sus decisiones. Yo le digo con todo retintín merci, padre trovador, y él se pone a escribir en el jardín al lado de la botella de Armagnac y de nuestra cuarta camarada, nada menos que Aitana Sánchez Gijón.
Bien, será que somos una familia sin esqueleto o desestructurada, como dicen los cursis de servicios sociales, y cada uno es el propietario de sus acciones porque nadie te coopera a nada, pero a pesar ello, creo que sospecharon mi felicidad al inicio de esa crónica, aunque ya les aviso, ahora ventura dañada porque este pirado de Vinagre Tullido quiere que me vaya con él a buscar a mi madre, y me ha mandado un croquis con unas rutas infames como si fuéramos a inventar una novela de realismo sucio, o igual una de Bukowski a la española. Podría seguirle por ese bulevar de la mala vida, de puticlubs, fondas miserables y cantinas grasientas, si tuviera el estímulo de encontrar a una buena madre, pero el problema, el gran dilema, es que viendo a mi padre siento auténtico terror por encontrar algún día a la señora que se enamoró de semejante lumbrera. Y espero que ustedes entiendan que me aborda el pánico de conocer a mamá después de tantos años a la sombra del libertinaje y la autodeterminación de Horacio Pereira. Joder, qué harían ustedes. La ignorancia es la madre de todos los miedos, pues eso.