No me creo ni le tengo mucho respeto a Leire Pajín principalmente porque al hablar parece que lo hace una máquina aburrida, porque detesto a la gente que dice haber nacido para algo, para la política y la protección del ciudadano, por ejemplo, y se hace multimillonario como consecuencia, y quizás porque tiene la poca naturalidad que le ha dado su vocación política desorbitada desde que levantó tres o cuatro palmos del suelo, y bien sabía desde el momento que dejó el chupete que sería ministra, cuando ya iba para agitadora social en Benidorm, y se mataba por ganar dinero en una plataforma como Solidaridad Internacional y había que meter la cabeza en fundaciones hechas en honor a los socialistas de verdad, que se parecen a los de la generación de Pajín lo mismo que Zerolo a Fede Trillo. Se ha metido tanto en el papel la chica rubia de Sanidad, que todo parece pura fachada. A poca gente se le ha visto tanto el plumero. Ahora aconseja la denuncia del ciudadano, a por el fumeta, a saco, la de los morros inefables. Qué morro y qué poca clase. Nos recuerda un plumilla reconocido que Anna Frank fumaba y que la delató un vecino de la Gestapo cuando bajó a fumar al bar, y sale a la palestra el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, con ese nombre de lírico del romanticismo y colega de Espronceda, comparando el dedo acusador al fumador con la delación de judíos durante del nazismo. Al fondo de la peli, el ZP, que es otro robot soso y que se va oxidando, con su lógica de maestra parvularia, que las leyes están para cumplirlas y tal y tal. Y yo como espectador, veo mucho chivato institucional por metro cuadrado, y muchas máquinas caducadas, y una rubia con los morros de la Veneno apuntándonos y recriminando como una maestra de posguerra al hijo piojoso del obrero. Y a fumar a la puta calle y a vender tabaco en los bares. Su tabaco gracias. El Estado lo agradecerá. Y Leire quedará contenta. Y ahora ponte una camiseta de un pipiolo de tres años que te enseña el dedo corazón y te apunta con un magnum 357, pero ni se te ocurra colocarte a los cowboys de Marlboro, no vaya a ser que te delaten.
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